Las Palmas de Gran Canaria, 16 sep (EFE).
– El número de enclaves a vigilar por riesgo probable de inundaciones en caso de lluvias torrenciales o mareas intensas ha crecido de forma exponencial en Canarias tras el paso meses atrás de la borrasca «Therese», llegando a ser más del triple, por ejemplo, en el caso de la isla de Tenerife, según se ha dado a conocer este miércoles.
Día en que Gobierno autónomo, cabildos, Agencia Estatal de Meteorología y Delegación del Gobierno se han reunido para analizar de forma preventiva el riesgo de inundaciones en las islas en los próximos meses, constatando que la huella de «Therese» ha puesto de relieve la conveniencia de actualizar el listado de esas áreas de especial riesgo.
Hasta el punto de que han pasado de ocho a veintisiete en lo que a Tenerife se refiere, ha apuntado como ejemplo al término del encuentro el viceconsejero de Emergencias del Ejecutivo canario, Marcos Lorenzo.
Quien ha expuesto que la sesión ha incluido dos reuniones técnicas, una sobre los planes especiales ante el riesgo de inundación de Canarias y otra ante fenómenos meteorológicos adversos.
Planes que se revisan «justo antes de que se empiecen a producir las primeras lluvias que puedan llegar al archipiélago, lo mismo que hacemos, en el caso de los incendios forestales, a principios de la campaña, antes de que llegue el verano», ha dicho.
Desde ese propósito preventivo, ha detallado que «las distintas demarcaciones geográficas, las distintas islas, han expuesto la situación también en la que se encuentra el trabajo de toda esa planificación y también de preparativos en cuanto a tener limpios y en orden de disposición y buen funcionamiento las zonas de drenaje, barrancos, infraestructuras, etcétera».
El viceconsejero ha subrayado, por otra parte, las especiales circunstancias que han marcado este año dicha reunión periódica, en tanto que han aumentado considerablemente los lugares incluidos en el listado de áreas de mayor riesgo de inundaciones, con casos como el «cambio tan grande» de Tenerife a resultas de los efectos de la borrasca, debido a que «abrió un poco los ojos lo ocurrió el año pasado con ellos».
Preguntado por si se manejan datos en relación a expectativas de que en meses próximos las islas vivan algún episodio semejante, ha dicho, en todo caso, no poder avanzar por el momento nada al respecto.
Porque «de cara a esta próxima temporada de lluvias es pronto, es difícil poder acertar» con tanta antelación, ha aducido.
Si bien ha señalado que en el encuentro, «en general, hablaban de un invierno, un otoño invierno, que hay un porcentaje de posibilidades de que sea un poco más cálido y de que, evidentemente, también nos traiga episodios de lluvia», pues «cuando se asocia la lluvia con un clima cálido, normalmente suelen ser también, a veces, lluvias torrenciales».
Con todo, Marcos Lorenzo ha insistido en que lo fundamental es que se haga ese trabajo de planificación y de establecimiento de protocolos y mecanismos de prevención, coordinación e intervención, a fin de lograr que la respuesta ante una eventual emergencia sea lo más inmediata y eficaz posible.
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