Santa Cruz de Tenerife, 22 jul (EFE).
– Una mujer denunciante de una agresión sexual ha negado que fuera ella la que pidiera dinero o intentara besar al acusado tal y como manifestó el hombre durante la primera sesión del juicio en la que atribuyó la denuncia a que su negativa a presentarle 2000 euros.
Según el testimonio del hombre, aquel día llevó a la mujer, a la que había hecho una entrevista de trabajo, a visitar un piso por si quería alquilarlo y asegura que cuando estaba en el interior ella lo intentó besar en dos ocasiones en la boca, una de las cuales habría sido observado por un vecino, a lo que él se negó y advirtió que estaba casado y tenía hijos.
En el juicio que tiene lugar el martes y miércoles en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, la Fiscalía solicita que se le imponga al hombre una pena de tres años y medio de cárcel y el pago de 3.
200 euros, de los que 200 serían por los gastos médicos mientras que el encausado se declaró totalmente inocente.
La denunciante dice que sin pedirlo la llevó a visitar un piso después de entregarle el currículum para trabajar en un restaurante del sur de la isla, aunque ella le dijo que prefería dejarlo para otro día.
Cuando llegó asegura que el apartamento estaba a oscuras para evitar que entraran okupas, que el hombre se sentó a su lado, comenzó a acariciarla y ante su negativa la agarró fuertemente por el pelo y el cuello y la llevó a la habitación donde la tiró sobre la cama.
Luego, según su testimonio, intentó forzarla lo que no consiguió dada la oposición que mostró en ese momento pero sí la besó y realizó tocamientos por todo el cuerpo.
«Me puse muy nerviosa, sentía que me asfixiaba porque él me tapaba la boca y pensé que me iba a morir, entré en shock, estaba rígida como si fuera una piedra”, asegura.
Finalmente, salieron del piso, y, según la mujer, él le advirtió que no dijera nada y la llevó en su coche hasta una parada de guaguas y dice que durante el trayecto en un momento dado tuvo que bajar al sufrir una crisis de ansiedad.
Una persona que la vio en este estado la atendió, llamó a las fuerzas de seguridad y sanitarias y fue llevada a un hospital donde constataron que presentaba moratones, que los peritos ven compatibles con su relato.
Durante su declaración negó totalmente que hubiese pedido dinero prestado al hombre o que fuera ella quien intentó besarloEl acusado desconoce el origen de los golpes y asegura que al estar el apartamento oscuro sólo se dio cuenta de que había chocado con un mueble y el encargado de mantenimiento del edificio contó que estuvo con ellos para ver por qué no funcionaba la luz, que ella le dijo que el piso era de su padre y no notó nada anormal entre ello.
Un amigo del acusado que permaneció en el coche dice que la visita apenas duró unos minutos y que vio como ella lo cogía del brazo al salir del inmueble mientras él la rechazaba, al igual que ocurrió cuando la llevaba en el coche y le advirtió que podrían sufrir un accidente.
Los médicos y policías ratificaron el estado de ansiedad en el que se encontraba y que los golpes eran compatibles con algún tipo de forcejeo mientras que el asistente social del Ayuntamiento de Santa Cruz relató que la mujer había sido víctima de malos tratos y por ello permanecía en una casa de acogida.
La psicóloga que la atendió al día siguiente y con la que tenía ya una cita concertada previamente dijo que la mujer se encontraba en estado de pánico, no paraba de llorar y que tenía miedo a represalias en caso de presentar una denuncia.
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