Santa Cruz de Tenerife, 26 ene (EFE).
– El exgeneral de la Guardia Civil Francisco Espinosa ha admitido en lo que parece haber sido un desliz la existencia de una “técnica” por la cual Marco Antonio Navarro Tacoronte, principal protagonista del ‘caso Mediador’, llevaba a su despacho en Madrid a empresarios para que se conocieran.
Al Fiscal Anticorrupción no se le ha escapado este supuesto lapsus y le ha preguntado: “¿Entonces había una técnica?”.
En la sesión de tarde del juicio que acoge la Audiencia de Santa Cruz de Tenerife de una pieza separada del conocido como ‘caso Mediador’, Espinosa ha relatado que esta fue la vía por la que conoció a Antonio Batista, acusado junto a él y a Navarro por cohecho.
La declaración de Espinosa se ha centrado en intentar demostrar que por aquellas fechas ya no era funcionario público, dado que pasó a servicios especiales, para trabajar en una Fundación del Ministerio de Exteriores, con lo cual no se puede hablar de sobornos.
El hecho de que su oficina estuviera en la Dirección General de la Guardia Civil lo ha atribuido a motivos de reorganización dado que la Fundación había sido creada recientemente.
Su supuesto chófer era un conocido desde 1992 y en una ocasión le hizo el favor de recogerle en el aeropuerto una caja de puros comprada por Batista, que en realidad dijo que era un regalo del mediador que le prometió cuando lo conoció poco antes.
Tomó contacto con el empresario también a través de Navarro Tacoronte y poco después y sin haberse presentado, le envió al menos una caja de puros, aunque el fiscal habla de dos por valor de casi 400 euros, que el exgeneral ha puntualizado que no pasaban de valer unos 30 euros y que él aceptó como regalo.
En una ocasión se encontraron los tres para comer en Madrid y ha contado que fue el empresario el que se empeñó en pagar, como ocurrió siempre en una decena de ocasiones.
Sobre el viaje a Fuerteventura abonado también por Batista ha insistido en que iba a dar una conferencia pero que debido al covid no pudieron llegar los invitados africanos, por lo que decidieron quedarse los tres acusados y una amiga de Espinosa aquel fin de semana.
Las gestiones que hizo ante empresarios amigos suyos de Gran Canaria a favor de Batista lo ha justificado en que su intención era que en marzo de 2021 quería trabajar en su empresa.
En cuanto a los 61.
100 euros encontrados en su vivienda durante un registro ha apuntado que siendo embajador en Francia llegó a ganar hasta 14.
000 euros mensuales, recibió una herencia, sacó 12.
000 euros durante la pandemia y vendió un reloj de alta gama por 3.
000 euros más de lo que lo compró.
El empresario Antonio Batista ha declarado por su parte que Navarro contactó con él porque tenía buenas referencias suyas y que sus contactos siempre fueron a través del mediador, a quien en todo momento le dio el dinero.
Ha indicado que conoció personalmente al mediador en Tenerife, “aunque si hubiese sabido de sus antecedentes penales no habría traído a mi mujer y a mi hija”, ha dicho.
Ha afirmado que su auténtico negocio fue con una empresa de alquiler de vehículos con la que firmó un contrato y realizó varias obras y llegó a haber buenas perspectivas.
El fiscal le ha preguntado por una tarjeta de presentación del general que estaba en su vivienda y que lo identificaba como miembro de la Guardia Civil pero él ha insistido en que todas las conversaciones se centraron en el ámbito privado.
Solo ha reconocido que regaló una caja de puros, no dos, y fue por consejo de Navarro, y que estos gestos entran en lo habitual en el mundo de los negocios.
“No vi nada ilícito”, ha apostillado.
Ha admitido varios pagos de miles de euros pero nunca directamente a Espinosa y siempre por la vía privada porque por la pública se trataría de licitaciones.
Ha explicado que Navarro tacoronte le ayudó en la inscripción en la Zona Especial Canaria (ZEC) pero tampoco hubo ningún beneficio, sólo gastos.
También ha indicado que intentó contratar a la expareja de Espinosa porque quería tener un contacto en Canarias y pensó que su perfil era el adecuado pero no se concretó nada, al igual que con el propio exgeneral cuando se jubilara.
El viaje a Fuerteventura que pagó a los otros dos acusados y a la expareja del exgeneral lo ha justificado en el interés en contar con los servicios de ésta.
Batista, que se considera un “cabeza de turco”, ha lamentado que la investigación se base en lo encontrado en el móvil de Navarro Tacoronte, además de parecerle una aberración que sea el único empresario acusado.
“Navarro hablaba mucho, estaba todo el día hablando, grabando y manipulando, poniendo en mi boca lo que le interesaba.
Veo una trampa continua, induce respuestas y utiliza esas grabaciones como moneda de cambio para cuando le hiciera falta”, ha expuesto.
Ha asegurado que a raíz de esta trama se siente “apestado, todo el mundo me dio la espalda, me ha cambiado la vida”, y ha calificado de poco profesional el trabajo de la Guardia Civil.
Por medio de un wassapp puso final a su relación con Navarro y aunque éste intentó ponerse en contacto con él, siempre fue rotundo al negarse.
En la sesión de la mañana se reprodujeron medio centenar de grabaciones extraídas de los móviles de los acusados, que se sitúan entre octubre de 2020 a enero de 2021 y en las que se puede hacer un repaso como se fue gestando el intento de que el empresario pudiera cerrar negocios en las islas.
La mayoría de los archivos corresponden al mediador y en algunos casos llegan a extenderse durante ocho horas, aunque se seleccionaron apenas minutos, como ocurrió con la visita que Batista le hizo al exgeneral en la sede central de la Guardia Civil en Madrid “para impresionarle”, según la Fiscalía.
Entre las conversaciones interceptadas en los móviles del exgeneral se encuentra una en la que el empresario Luis Monzón se niega a negociar con el mediador al no fiarse de él y llamarlo “charlatán”, por lo que prefiere hablar directamente con el empresario o con el exgeneral.
La confianza en este último parece ser muy sólida y de hecho en un momento dado le dice que el presupuesto presentado es muy superior a la media, y más aún si no cuenta con una subvención que cubra el 50%, para acto seguido añadir: “Pero hacemos lo que tú digas”.
En las conversaciones intervenidas, los acusados usan entre ellos términos como «el curita», para referirse a Batista o «papá» al exgeneral, y palabras despectivas o recurrir a insultos cuando lo hacen hacia terceros.
De varias conversaciones se desprende una actitud que la Fiscalía tacha de superioridad y subordinación hacia el empresario.
En otras, el exgeneral intercede ante el grupo Lopesan para que atiendan a Batista, aunque lo hace de una forma que aparenta ser un tanto desinteresada hasta culminar diciendo: “De ustedes depende, yo ya he cumplido con mi parte”.
El mismo tono imperativo se escucha cuando el mediador y Espinosa intentan conseguir un puesto de trabajo para la expareja sentimental de este último y familiar del empresario Miguel Ángel Ramírez, un extremo que el mediador hace que repita Batista por el móvil para que quede grabado.
“No me gusta hablar de estas cosas por teléfono”, dice el empresario en un momento dado, a lo que Navarro Tacoronte le dice: “¡Así me gusta! ¡Por primera vez!»¡Has aprendido rápido!” En otra conversación Batista lanza todo tipo de elogios hacia Espinosa del que dice que “ha sido un encanto trabajar con él”.
En esta sesión de la mañana estaba previsto que intervinieran como testigos Ramírez, Eustasio López y representantes de Eulen, empresas con las que se había contactado para hacer viable los negocios de Batista, aunque luego fue imposible por motivos de salud.
Para la jornada de mañana martes está prevista la declaración de Navarro Tacoronte, quien en principio solo responderá a preguntas de su abogado.
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