Guzmán RobadorAlicante, 28 oct (EFE).
– Escudriñar la composición interna de un asteroide puede ser clave para saber cómo se podría desviar un objeto de estas características en un hipotético riesgo de colisión contra la Tierra, según sostiene uno de los expertos que participan en la misión espacial Hera, el catedrático de la Universidad de Alicante Adriano Campo Bagatin.
La llegada de la sonda Hera de la Agencia Espacial Europea al sistema binario Didymos (gemelos, en griego), formado por un asteroide primario, bautizado con el mismo nombre, de unos 800 metros de tamaño, y su satélite, Dimorphos, de apenas 160, está prevista para el próximo 4 de noviembre en una misión que permitirá profundizar en la estrategia de defensa planetaria frente a colisiones asteroidales y que se extenderá hasta el 2 de junio de 2027.
El Grupo de Ciencias Planetarias de la Universidad de Alicante (UA) y el Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC) son las dos entidades científicas españolas implicadas en este reto.
Hera, lanzada en octubre de 2024, supone una continuación de la prueba de la Nasa con la misión Dart cuando, en septiembre de 2022, llevó a cabo con éxito un impacto cinético contra Dimorphos para modificar su órbita, ha explicado, en una entrevista con EFE, el profesor del Departamento de Física, Ingeniería de Sistemas y Teoría de la Señal de la UA, Adriano Campo Bagatin.
A unos 200 millones de kilómetros de la TierraAhora se pretende estudiar a fondo el sistema binario Didymos y, en particular, observar el efecto de la colisión de Dart: ver si provocó un cráter o, incluso, deformó Dimorphos y, sobre todo, analizar su estructura interna por medio de sondeo radar, entre otros cometidos.
«Nunca en la historia de la exploración espacial se ha podido escudriñar cuál es la estructura interna de un asteroide», ha revelado Campo Bagatin, quien pertenece también al Instituto Universitario de Física Aplicada a las Ciencias y las Tecnologías de la UA.
Hera, que se hallará a unos 200 millones de kilómetros de distancia de la Tierra cuando llegue al entorno del asteroide binario, tomará imágenes y mediciones con múltiples instrumentos que tiene a bordo.
«Conocer al enemigo por dentro para combatirlo mejor»El experto ha resaltado también un motivo «urgente» para desarrollar la misión Hera: Saber cómo son estos objetos por dentro ayuda a la Ciencia a entender cuál será su respuesta en una colisión cinética para desviarlo de su trayectoria hacia la Tierra, si fuera necesario.
«Sería como poder conocer al enemigo por dentro para combatirlo mejor», ha expuesto como símil este científico, quien ha afirmado que la misión Dart demostró que el impacto cinético sobre Dimorphos funcionó porque «se pudo cambiar la velocidad en unos tres milímetros por segundos, que es muy poquito, pero eso lo que hace es ralentizar o acelerar el objeto a lo largo del tiempo».
El científico ha aclarado que «ni hay una amenaza inminente, ni ninguno de estos dos cuerpos chocará nunca con la Tierra».
Las operaciones de Hera serán en gran parte autónomasHera se situará en torno al sistema binario de los asteroides en diferentes fases a 30, 10 y 5 kilómetros para llevar a cabo las operaciones científicas que se extenderán hasta la primavera de 2027.
Campo Bagatin ha explicado que las operaciones de la sonda serán en gran parte autónomas, ya que ese procedimiento es técnicamente más eficaz, dado que la orden transmitida a Hera tarda 11 minutos y la respuesta en llegar a la Tierra otros 11 minutos.
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