El Observatorio para la Libertad Religiosa celebra la reposición de la cruz en Arrecife

Arrecife (Lanzarote), 18 nov (EFE).

– El Observatorio para la Libertad Religiosa y de Conciencia (OLRC) ha celebrado a través de la decisión del Ayuntamiento de Arrecife (Lanzarote) de reponer la cruz situada en la plaza de Las Palmas, frente a las protestas de quienes sostienen que forma parte un monumento de exaltación franquista.

En un comunicado, la presidenta de esta asociación privada, María García, felicita expresamente al Consistorio de la capital de Lanzarote, gobernado por PP y CC: «Enhorabuena al Ayuntamiento de Arrecife por haber escuchado a los vecinos y haber repuesto esta cruz».

A su juicio, con este gesto, el Ayuntamiento demuestra que «es posible respetar la ley sin borrar las raíces cristianas y la identidad cultural de un pueblo».

«Esperamos que este caso sirva de ejemplo a otras administraciones.

Las leyes de memoria no pueden utilizarse como excusa para eliminar cruces, imágenes o iglesias.

La interpretación de cualquier norma debe hacerse siempre en armonía con los derechos fundamentales, entre ellos la libertad religiosa.

Con esta reposición, Arrecife envía un mensaje claro: la fe de los ciudadanos merece ser respetada, no perseguida», asegura García.

Esta asociación impulsó una petición para que se devolviera la cruz a su lugar y anuncia que «continuará vigilante ante cualquier nuevo intento de eliminar símbolos religiosos del espacio público».

A su vez, anima a los ciudadanos de toda España a denunciar «los ataques a la libertad religiosa y a su patrimonio espiritual y cultural».

La presidenta de la asociación alega que la presencia de símbolos religiosos en el espacio público está amparada por el marco jurídico nacional e internacional.

«La Constitución española y los tratados internacionales de derechos humanos protegen el derecho de las personas a manifestar sus convicciones religiosas también en el espacio público.

Recuperar esta cruz no es un privilegio, sino la restauración de un derecho vulnerado: el de los cristianos de Arrecife a ver respetada su fe y sus tradiciones», argumenta.

María García subraya, además, la dimensión cultural y patrimonial de la cruz, ligada a la historia reciente de Lanzarote y al diseño de la plaza: «Esta cruz no solo es un símbolo religioso.

Forma parte del paisaje urbano, de la memoria de varias generaciones y del entorno de una plaza e iglesia protegidas como Bien de Interés Cultural».

Desde su punto de vista, su retirada «supuso un dolor innecesario para muchos vecinos y su reposición es un paso en favor de la convivencia y del respeto a la dimensión espiritual de la isla».

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