Descubren un planeta devorado por su estrella, el origen de un mundo de segunda generación

Madrid, 5 oct (EFE).

– La muerte de una estrella no siempre es el final de un sistema planetario, a veces, constituye el punto de partida para el nacimiento de un nuevo planeta como el que acaba de descubrir un equipo internacional de astrónomos integrado por científicos del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC).

El equipo ha descubierto el primer ejemplo de un planeta de segunda generación que orbita una enana blanca, un mundo que parece haberse formado a partir de los restos de la estrella muerta que ahora orbita.

Los detalles del estudio, liderado por la Universidad de Warwick (Reino Unido, se han publicado este lunes en la revistaNature Astronomy.

Aunque hasta ahora los científicos sospechaban de la existencia de planetas «renacidos» alrededor de púlsares, el hallazgo prueba que la formación de planetas de segunda generación alrededor de este remanente estelar es posible.

«Los planetas de segunda generación son mundos que se forman a partir del material que una estrella expulsa al morir.

Son increíblemente raros, y encontrar uno alrededor de una enana blanca fue totalmente inesperado.

Es como encontrar un planeta que ha surgido de las cenizas de la misma estrella que orbitaba», detalla el primer autor del estudio, Jamie Williams, estudiante de doctorado del Departamento de Física de la Universidad de Warwick.

Un enigma de hace 25 añosSe sabe que las enanas blancas (los núcleos colapsados ​​que quedan cuando las estrellas agotan su combustible) atraen material de planetas cercanos, el cual puede detectarse en su atmósfera.

Esta huella química proporciona a los astrónomos información detallada sobre los planetas que orbitan a su alrededor, y la señal suele estar dominada por elementos formadores de rocas como el silicio y el hierro.

El estudio se centra en la enana blanca HS 0209+0832, descubierta en 1999 por el Telescopio Espacial Hubble, que detectó en su atmósfera más de un centenar de líneas espectrales no identificadas que revelaban una composición química inusual.

A diferencia de la mayoría de enanas blancas contaminadas por restos de asteroides rocosos -cuya composición es similar a la de la Tierra y rica en hierro y silicio-, HS 0209+0832 contenía elementos inusualmente pesados, como zinc, cobre y niobio, y en concentraciones más de mil veces superiores a las del Sol.

Los modelos indican que todos estos elementos se formaron durante la muerte de una estrella, y cabe destacar que es la primera vez que se encuentra niobio en una enana blanca.

«Este patrón de elementos es una señal inequívoca del ‘proceso s’, una reacción nuclear que genera elementos pesados ​​en el interior de las estrellas moribundas durante su fase de gigante roja.

Es una huella química que ningún planeta común de ‘primera generación’ debería tener, lo que nos indicó que este nuevo planeta era diferente», comenta Nicholas Stone, de la Universidad de Wisconsin-Madison (Estados Unidos).

El equipo cree que la explicación más probable es que la enana blanca HS 0209+0832 se esté alimentando de un planeta gigante de segunda generación recién formado, que se condensó a partir de un nuevo disco de material formado durante la muerte de la estrella.

Dado que ese disco se formó a partir del material expulsado por la propia estrella, naturalmente sería rico en los inusuales elementos pesados ​​que ahora aparecen en la atmósfera de la enana blanca.

Un gigante gaseosoPara confirmar la presencia de este objeto, el equipo recurrió a las observaciones del satélite TESS de la NASA que detectó una tenue señal de brillo regular proveniente directamente del planeta, que se repetía cada 4,4 días, lo que encaja con la existencia de un gigante gaseoso del tamaño de Júpiter en órbita cerrada por fuerzas de marea.

A tan poca distancia de la enana blanca, se espera que la atmósfera exterior del planeta se evapore debido a la intensa radiación, y que el material que escapa caiga sobre la superficie de la enana blanca, produciendo así la inusual señal química.

De confirmarse, HS 0209+0832 sería la primera enana blanca encontrada que alberga un planeta de segunda generación, lo que abre una nueva vía para buscar mundos renacidos similares.

 EFEecg/crf