Santa Cruz de Tenerife, 12 sep (EFE).
-La presidenta del Cabildo de Tenerife, Rosa Dávila, ha informado este viernes en un pleno extraordinario y con un único orden del día las medidas que se han desarrollado desde el pasado 22 agosto para frenar la plaga de filoxera que ataca a los viñedos de algunas zonas de la isla.
En la sesión, la presidenta de la corporación insular ha detallado que tras la realización de 2901 prospecciones técnicas, se han detectado 60 positivos, la mayoría de ellos concentrados en una única planta y localizados en los municipios de Valle de Guerra y Tacoronte.
Entre las medidas obligatorias puestas en marcha se encuentran la limitación de una zona de seguridad de 500 metros con respecto al positivo y la creación de una zona tapón de un kilómetro de distancia alrededor de la planta afectada.
Igualmente, se exige el tratamiento fitosanitario de choque como herbicidas e insecticidas y la destrucción de la planta afectada y las próximas.
A la lista de prohibiciones se añade la del traslado de material vegetal y uvas frescas entre islas y también entre diferentes zonas de Tenerife salvo a las denominaciones de origen con una autorización y una guía de la consejería.
Dávila ha apuntado también que se han realizado 20 encuentros con todos los agentes implicados como las DO, los agentes de Extensión Agraria, técnicos del Cabildo, la cátedra de enoturismo de la ULL, el Instituto Canaria de Calidad Agroalimentario, el Instituto Canario de Investigaciones Agrarias, el Seprona y el Ministerio de Agricultura.
En este sentido, la presidenta ha valorado la “unidad institucional” para hacer frente a la plaga, algo que exigieron los viticultores en las Mesa del Vino celebrada el pasado lunes y que se vio reflejado en la orden ministerial que prohíbe el tráfico de uva de otros países y en el refuerzo de seguridad en puertos y aeropuertos de Canarias con el mismo objetivo.
Junto a estas medidas se han desarrollado charlas formativas y jornadas con viticultores en muchas zonas de las islas.
Durante el pleno se ha planteado un escenario de “incertidumbre” ya que es la primera vez que el territorio canario se ve afectado por esta plaga y no hay pruebas de cómo puede reaccionar el insecto ante estímulos como los vientos alisios.
El brote se localizó el pasado 30 de julio y tras haber obtenido el positivo en laboratorio el 12 de agosto, el 22 de ese mismo mes se declaró la condición de plaga coincidiendo con la época de vendimia de forma que se espera que la situación tenga un impacto económico para las empresas viticultoras y ya se planea la puesta en marcha de una posible subvención.
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