Cristina MagdalenoArona (Tenerife), 19 oct (EFE).
– Una de las cosas que permite el festival científico Starmus es viajar sin levantarse de una butaca de una sala de congresos en Tenerife hasta el mismísimo Plutón.
Ese es el recorrido que ha propuesto este lunes Alan Stern, investigador principal de la misión ‘New Horizons’ de la NASA, al repasar ante el público algunos de los paisajes más extraños descubiertos en aquel mundo remoto: montañas nevadas, glaciares, volcanes de hielo, avalanchas y un cielo azul que, por momentos, parece sorprendentemente familiar.
A primera vista, algunas imágenes de Plutón podrían recordar vagamente a la Tierra, pero basta mirar de qué están hechas esas estructuras para descubrir un mundo completamente distinto.
Alan Stern, líder desde finales de los 90 de la misión que mira hacia esa parte del sistema solar ha repasado así algunas de las sorpresas que dejó el sobrevuelo de Plutón en julio de 2015, después de un viaje de nueve años hasta los confines del sistema planetario que continúa hasta la fecha, más allá del discutido planeta enano y sus satélites.
Lo mejor del sistema solar, al final“Plutón es lo mejor del sistema solar, dejado para el final”, ha bromeado Stern antes de desplegar un catálogo de rarezas geológicas que, una década después, siguen planteando preguntas.
Una de las más llamativas es el parecido visual con paisajes terrestres.
Plutón, ha explicado, tiene sistemas montañosos de hasta unos 6.
000 metros de altura y cumbres que parecen nevadas, además de un cielo azul y una atmósfera cuyo componente principal es, como en la Tierra, el nitrógeno, pero ahí terminan buena parte de las semejanzas.
La “nieve” de esas montañas no tiene la misma composición que la terrestre, en algunos casos tiene un aspecto incluso rojizo, y ‘New Horizons’ ha observado también enormes superficies de hielo de nitrógeno y crestas formadas por hielo de metano, algunas dispuestas en estructuras paralelas que Stern ha comparado con un paisaje propio de la ciencia ficción.
“Cuando llegamos al confín de nuestro sistema planetario vemos sistemas montañosos que son muy similares a los nuestros”, ha señalado, aunque químicamente sean mundos radicalmente diferentes.
Plutón desconcertó además a los científicos por mostrar simultáneamente terrenos muy antiguos, plagados de cráteres, y otros prácticamente sin ellos, señal de una actividad geológica mucho más reciente.
En opinión de Stern, esa es una de las grandes lecciones de la misión, el hecho de que un cuerpo pequeño y distante, que en principio podría haber agotado hace mucho su energía interna y haberse convertido en un mundo geológicamente muerto, continúa mostrando señales de renovación.
‘New Horizons’ encontró también evidencias de grandes avalanchas y posibles volcanes de hielo de dimensiones comparables a grandes estructuras volcánicas terrestres, algunas de ellas jóvenes en términos geológicos, con formaciones que incluso recuerdan a un lago congelado.
Si esa interpretación resulta correcta, implicaría que en algún momento Plutón pudo tener una atmósfera mucho más densa que la actual para permitir temporalmente la existencia de líquidos en su superficie, ha apuntado.
El viaje no acaba en Plutón’New Horizons’ continuó hacia el cinturón de Kuiper y en 2019 sobrevoló Arrokoth, un pequeño objeto cuya peculiar forma aportó pistas sobre los primeros momentos de la formación planetaria y apuntó a procesos de unión más suaves que grandes colisiones violentas.
La nave continúa ahora atravesando el cinturón de Kuiper mientras el equipo busca un nuevo objetivo aún más lejano.
Para Stern, queda una idea de fondo: en esa región exterior permanecen numerosos mundos sin explorar y cada uno puede volver a demostrar, como hizo Plutón, que la naturaleza no siempre sigue el “manual de instrucciones” que los científicos habían imaginado.
EFEcmg/jmor(foto)(vídeo)
