Santa Cruz de Tenerife, 18 dic (EFE).
– Francisco I.
, uno de los tres acusados del caso Tradex, presentó en julio de 2022 una denuncia ante la policía nacional en la que se mostraba como una víctima más de la trama piramidal que poco antes había colapsado dejando a doscientas personas sin recuperar sus inversiones ni obtener beneficios.
Días después el principal encausado, Mukesh Daswani huyó a Dubai para supuestamente sustraerse de la acción de la Justicia española, donde fue detenido gracias a la colaboración de la Interpol.
En la última sesión de la ronda de declaraciones de más de un centenar de testigos y víctimas que se ha alargado por varios meses, el policía nacional que atendió al supuesto socio aquel día aseguró que se presentó como víctima de un engaño por parte de Daswani y negó cualquier relación con la estafa.
Sin embargo, los investigadores de la policía nacional que analizaron al detalle las cuentas de la sociedad y varios de los testigos coinciden en señalar que su papel no era el de un simple comercial sino que al parecer actuaba como socio.
En la denuncia presentada en julio de 2002, I.
aportó alguna documentación como contratos o extractos de cuentas bancarias y aseguró que su papel había sido el de alguien que intentó ayudar a Daswani, de quien era amigo.
Entonces también manifestó que nunca estuvo al tanto de los entresijos de lo que ocurría en la sociedad que ofrecía intereses de entre el 30 y el 50% ni sospechó del supuesto engaño.
También declaró que no tenía ni idea de que la compañía iba a colapsar porque hasta el último momento Daswani le aseguraba,como al resto de involucrados, que pese a las dificultades no existían problemas de calado.
En esta primera declaración se omitió cualquier aspecto que pudiera hacerle responsable de la presunta estafa piramidal pero poco después uno de los abogados pidió que fuera imputado y a partir de ahí la Fiscalía lo acusó formalmente y pidió nueve años de cárcel, que el letrado eleva a once y medio.
Según indican las acusaciones, en un momento dado resultó bastante claro que el papel de este encausado iba más allá de ser un comercial que ofrecía unos productos y que no estaba al tanto de los entresijos de la empresa.
Algunos de los estafados que han declarado en estos últimos meses en la Audiencia Provincial tinerfeña aseguraron que era quien les intentaba convencer de los beneficios de llevar a cabo estas inversiones y que siempre garantizaba los resultados prometidos.
Una vez que ya ha acabado esta fase del juicio oral en enero se han planificado otras seis sesiones en las que le tocará el turno de declarar a los acusados y a continuación la Fiscalía y los abogados de las acusaciones y defensas plantearán sus conclusiones finales.
En principio el Ministerio Público pide para el principal acusado una pena de 12 años de prisión y nueve para el segundo.
Por su parte, la pareja sentimental del primero es considerada responsable civil a la hora de devolver las cantidades de las que supuestamente se apropiaron, en su caso en joyas, estancias en hoteles, bolsos o viajes que en cifras globales suman unos 2,8 millones.
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