Las Palmas de Gran Canaria, 23 mar (EFE).
– Una quincena de personas sin hogar ha comenzado a formarse para el empleo prestando servicio en labores de limpieza para el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, en el marco de un novedoso plan de inserción en el mercado laboral que beneficia por primera vez a gente que carece de vivienda, según ha anunciado este lunes el Consistorio.
«Conseguir que estas personas vuelvan a la sociedad de forma autónoma, pudiendo pagar sus alquileres y salir de la situación de estar totalmente excluidas» es el fin último de la iniciativa, ha destacado al darla a conocer públicamente la concejal de Bienestar Social de la ciudad, Carmen Luz Vargas.
El proyecto se ha puesto en marcha este febrero gracias -ha destacado- al respaldo financiero del Cabildo de Gran Canaria, que lo costea con una subvención de 300.
000 euros, y a la colaboración del Instituto Municipal de Empleo y Formación.
Este departamento, según ha apuntado su responsable directo, el concejal de Empleo José Eduardo Ramírez, ha abordado este trabajo como algo «absolutamente novedoso» y ha tardado más de un año en hacerlo realidad a partir del momento en que se ideó, ya que ha sido «muy complejo» por sus características.
Ramírez ha relatado que ha requerido que quienes se benefician de él estuvieran empadronados en la ciudad e inscritos debidamente como demandantes de empleo, tras ser escogidos entre los usuarios de los centros sociales del Ayuntamiento destinados a personas sin techo.
Carmen Luz Vargas ha especificado que se trata de personas que se han presentado voluntarias porque tienen aspiraciones de reinsertarse en la sociedad, después de haber «tocado fondo» en sus vidas.
El consejero de Empleo del Cabildo de Gran Canaria, Juan Díaz, ha insistido, en esa línea, en las dificultades particulares de la iniciativa, inusuales en los planes de empleo de diversa índole que la corporación financia habitualmente en apoyo a los ayuntamientos, ya que se ha trabajado «con situaciones muy complejas, de personas que están en la calle, muchas veces con enfermedades mentales».
Juan Díaz ha añadido que, pese a ello, se ha considerado una forma idónea de volverlas a incorporar a la sociedad, porque «la mejor normalidad es tener un empleo».
La concejal de Bienestar Social ha compartido ese parecer y ha avanzado que, en consecuencia, la intención del Ayuntamiento es poner en marcha en el futuro más planes como este.
«No vamos a parar aquí, esperamos que esto sea una buena práctica que se repita», ha indicado.
Su propósito lo ha respaldado Juan Díaz, quien ha deseado que iniciativas así «continúen, porque son muchas las personas que están esperando» para salir de la exclusión.
El consejero del Cabildo ha alabado la propuesta, por eso y porque no solo da a sus beneficiarios una fuente de ingresos que mejora su situación mientras dure el desarrollo del plan, de seis meses de duración, sino, sobre todo, por «lo más importante, que es la formación que les ofrece, de 408 horas, que va a permitir que en el futuro entren en el mercado laboral».
La consecución última de un empleo que dé estabilidad a su devenir al cabo de ese medio año dependerá, en cualquier caso, de las vacantes que existan para entonces y de que sus perfiles se adecúen a ellas, ha admitido Carmen Luz Vargas, que, con todo, ha recalcado que el Ayuntamiento seguirá ayudándoles en la medida de lo posible cuando intenten dar el salto a la empresa privada.
La concejal ha añadido además que confían en que lleguen a buen término, entre otras cosas porque se trata de «personas que vienen de nuestros centros de acogida, que tienen un itinerario con el trabajador social y han sido seleccionadas por tener los perfiles más adecuados para que podamos tener éxito».
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