Sara Socas: «Cuando estoy concentrada el freestyle es gozadera»

Pamplona, 13 jul (EFE).

– A falta de unos segundos para empezar el concierto, Sara Socas y Erika Dos Santos se abrazaron y se agarraron de la mano para darse ánimos.

Después de que el año pasado llevasen a cabo 52 bolos, los nervios se controlan más fácil, aunque Socas reconoció que estaba “muy nerviosa”.

“Puede ser uno de los conciertos más importantes, son unas fiestas grandes y con una gran capacidad como la que tienen los Sanfermines”, compartía en una entrevista con EFE momentos antes a subir al escenario a las 22.

00 de la noche, en la plaza del Castillo, uno de los dos espectáculos junto con el de Cali y el Dandee, a las 23.

45.

Al otro lado del escenario se oía el barullo de cientos de personas que esperaban con ansia a que las artistas aparecieran.

A la rapera procedente de Tenerife le gusta en la previa rodearse de sus compañeras de la banda, compuesta por Martha Ramos, al piano, Julia Gil, batería, Bea Lacher, guitarra, y la propia Erika Dos Santos, como corista.

A diferencia de Socas, que parecía quitarse los nervios estirando su cuerpo, Erika Dos Santos ha estado más tranquila.

Compañeras y amigas, ambas se apoyan mutuamente, y, en el caso de la artista madrileña, siente confianza en el trabajo de Socas y aseguraba que llegaba a Pamplona para “meterle mi flow”.

“Ya en la prueba de sonido, la gente ha sido muy amable, estoy muy feliz de estar aquí”, ha agradecido Erika Dos Santos.

El grupo se presentó en Pamplona para ofrecer un proyecto que mezcla diferentes ritmos, como el reggae, rap, rock y que combina mensajes, por un lado, más de tipo fiesta y otros con mensaje social y reivindicativos.

“No sabemos cómo será aquí, pero nuestro show es también cañero en el sentido político, hay canciones que hablan de fiesta, pero también hay otras que son muy de izquierdas y antifascistas.

Yo soy así y lo defenderé hasta que me muera, pero creo que la peña responderá bien”, pronosticó Socas.

Y acertó.

Nada más salir, el público estalló en un grito colectivo para darles la bienvenida a la capital navarra.

Para Socas, uno de los mayores retos a los que se enfrentaba pasaba por la cantidad de gente que se congregaba en la plaza del Castillos, porque “habrá gente que nos conozca, otros que no, pero no es tanto que conozcan los temas como mostrarles nuestros proyectos”.

Desde el primer momento las músicas gozaron de la sintonía con el público y con cada embiste de rock la tarima vibraba al ritmo de Socas y Erika Dos Santos que no paraban de derrochar energía por todo el escenario, poniendo de manifiesto la compenetración entre ambas.

Sonaron temas como Sugarina, Me sale redondo, Spanish o Va a doler, siendo esta última una que más ovación despertó, un repertorio de 14 piezas musicales.

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También hubo espacio para el freestyle pasados cuarenta minutos del concierto y ambas raperas se lanzaron a improvisar, lo cual generó uno de los puntos álgidos de la noche Aunque hace tiempo que las dos artistas se mantienen alejadas del circuito competitivo de freestyle, lo llevan en la sangre y derrocharon un intercambio de rimas improvisadas de varios minutos sin vacilar.

“Ahora estoy más acostumbrada a mis canciones, que las escribo yo, y eso me da seguridad y, por otro lado, el freestyle me lo tomo como si fuera una niña.

Diría que me siento más cómoda con las canciones pero cuando estoy muy conectada el freestyle es gozadera”, expresaba Socas, quien se le vio suelta y con confianza a lo largo de la actuación.

También hubo momento para la reivindicación al sacar una bandera de Palestina en señal de apoyo.

Cuando las músicas bajaron del escenario se fundieron en un abrazo y saltaron de alegría.

Socas, todavía con la adrenalina, declaraba: “Creo que he estado con mucha energía, subiendo conforme iba pasando el bolo y sintiéndome cada vez más cómoda, estoy muy contenta, veo que la banda también lo está y eso me da mucha tranquilidad”, aseguró la canaria.

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