Nueva Canarias exige medidas ante el colapso del Hospital Universitario de Canarias

Santa Cruz de Tenerife, 2 jun (EFE).

– El diputado regional de Nueva Canarias–Bloque Canarista (NC-BC) Yoné Caraballo ha exigido que se tomen medidas inmediatas ante el colapso en el servicio de urgencias del Hospital Universitario de Canarias, en La Laguna, una situación asistencial que no solo afecta a la calidad asistencial, sino también «a la dignidad de pacientes y trabajadores».

Caraballo, quien ha solicitado una comparecencia urgente en el Parlamento de la consejera de Sanidad, Esther Monzón, ha calificado de «insostenible» e «inaceptable» la asistencia en ese hospital, que sufre «colapso crónico en los servicios de Urgencias, fuga de personal médico, obsolescencia de infraestructuras y las elevadas listas de espera quirúrgica».

Las urgencias del Hospital Universitario de Canarias son «un embudo», según describe el diputado tras ser testigo de la situación: los pacientes no suben a planta porque no hay camas, lo que lleva al colapso de las urgencias, donde hay pacientes paliativos «tratados entre biombos y pasillo».

Muchos pacientes se atienden sobre las camillas de las ambulancias porque no hay espacio para ingresarlos, explica el parlamentario, lo cual deja los vehículos inoperativos en la puerta del hospital.

Las cosas en el HUC van «de mal en peor» desde que el Gobierno de Canarias nombró a Adasat Goya en la gerencia y a José Antonio García en la dirección médica, según el diputado tras reunirse con los profesionales.

Yoné Caraballo ha indicado que en los dos últimos años ha habido «un deterioro acelerado de la atención en urgencias, con una presión asistencial extrema, falta de liderazgo, pésima gestión y condiciones laborales que han provocado la fuga de hasta catorce médicos especialistas en medicina de familia».

Ocho médicos más están de baja por ansiedad o depresión y hay una pérdida progresiva de personal de enfermería y auxiliares, «sometidos a una sobrecarga inasumible por falta de espacio, recursos y apoyo directivo».

El representante de NC asegura que el triaje se desborda, hay pacientes esperando el doble o el triple del tiempo recomendado para ser vistos por un médico y la presión asistencial recae completamente sobre el personal de enfermería, lo que pone en riesgo tanto la salud de los pacientes como la salud mental de los trabajadores.

El problema de fondo, según Caraballo, es estructural: «falta de espacio, colapso de camas y nula capacidad de gestión».

Mientras se resuelve ese problema estructural, Caraballo propone que se instalen inmediatamente módulos asistenciales provisionales como medida urgente y que la Consejería ponga en marcha una mediación entre la dirección médica y la gerencia con el personal de urgencias.

«El nivel de improvisación y deterioro es tal que actualmente la jefatura de urgencias está en manos de personal médico sin la especialidad correspondiente, porque ningún especialista acepta ese cargo en estas condiciones», sostiene.

Además, según Caraballo, «hay nombramientos a dedo que buscan no cuestionar a la dirección médica, generando una cultura de miedo y sumisión que agrava la falta de liderazgo y transparencia».

El diputado explica que ha sido testigo de este «desastre total», con pacientes en los pasillos, personal desbordado y ambulancias atrapadas.

«Es inaceptable”, esto «no es digno, ni humana ni sanitariamente», resume Caraballo, quien exige «soluciones reales y urgentes» y el relevo de la dirección del hospital si es necesario.

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