LA LAGUNA (TENERIFE), 12 (EUROPA PRESS)
Mbacke Ndiaye, un joven senegalés de 20 años llegado a Canarias en cayuco en septiembre de 2024, ha agradecido este viernes al Papa León XIV que no haya mirado para otro lado ante las personas migrantes y se esfuerce en defender su dignidad y la acogida de las sociedades.
Siga recordando al mundo que detrás de cada inmigrante hay un sueño, una madre que reza y una persona que merece una oportunidad, ha comentado en el encuentro con personas migrantes en la plaza del Cristo de La Laguna en el que ha conseguido que León XIV se animara con el baile viral del six-seven y le ha obsequiado con una camiseta.
Ha dicho que es uno más de los jóvenes que migran solos y solo buscan una oportunidad y en ese sentido, ha valorado especialmente la labor que realiza la Fundación Buen Samaritano, donde encontró algo más que techo y comida sino respeto respeto, paciencia y gente que le dijo tú vales, tú puedes.
Asimismo ha indicado que ahí se aprende español, cocina, agricultura, carpintería, reparaciones y costura y le hace sentir que tiene un lugar y una familia. Tenerife me ha enseñado que la hermandad existe, más allá de la sangre, ha explicado.
Ha dicho que ahora se enfoca a devolver lo que ha recibido y trabajar con honestidad y estudiar con esfuerzo para ayudar a su familia y ha leído un poema en el que ha defendido como la fe les levanta en los malos momentos.
Cargamos dolor, los muros se alzan, pero hay decisión. La tierra es de todo, no hay división. Y aunque nos miren como extraños, sabemos que el mundo es para compartir. Traemos cultura, traemos valor, somos semillas de un mundo mejor, ha explicado.
Khalid Allad, marroquí de 24 años, ha relatado que llegó a las costas de Canarias en el año 2020 buscando una oportunidad para construir un futuro en un viaje en patera que no fue nada fácil.
De hecho, lo intentó dos veces y en el primero murieron 20 personas, y cuando regresó a su casa, su padre le abrazó llorando porque había soñado que su patera volcaba en el mar. Aquella tragedia dejó una huella muy profunda en mi vida, ha explicado.
Aunque su padre le prohibió volver a intentarlo y tenía miedo, decidió volver a salir sin su permiso y tocó tierra en Tenerife y cuando estaba a punto de quedarse en la calle, conoció a la Fundación Don Bosco, que se convirtió en una segunda familia.
De hecho, logró un primer empleo y empezó a sentir que empezaba a construir su futuro con sus propias manos pues después continuó con otros empleos en el campo y en la cocina de un restaurante.
Hoy me siento especialmente feliz, ha destacado, pues trabaja en el Colegio Salesiano como parte del equipo de mantenimiento y monitor del comedor escolar. Me gusta trabajar con ellos, ahora, cada mañana, cuando salgo de mi casa, voy a trabajar feliz, ha señalado.
En ese sentido ha comentado que la convivencia con la Fundación Don Bosco y la comunidad salesiana ha sido un regalo de Dios pues ha aprendido el valor de la solidaridad, la convivencia en el deporte y los cuidados de la naturaleza.
Santo Padre, cuando miro atrás recuerdo el dolor de las dificultades del camino, pero también doy las gracias por todas las personas que me ayudaron. Hoy siento en que Canarias no sólo he encontrado un lugar donde trabajar y aportar y a vivir con dignidad formada parte de esa comunidad, ha explicado.
SIN TECHO DE LA NOCHE A LA MAÑANA
Thalía, migrante de origen colombiano, ha recordado que llegó a Canarias hace tres años dejando atrás a su familia y a su hijo pero con ilusión, sueños y esperanza, si bien la realidad fue otra.
Al principio logró vivir con un hermano pero las circunstancias cambiaron y se vieron de un día para otro sin un techo donde estar, lo que le pasa a la mayoría de los migrantes.
En medio de esa situación logró acceder a los servicios de Cáritas quienes les facilitaron un techo pero también una oportunidad de ser acogida, de esperanza, para lograr poco a poco su independencia y devolverle la dignidad.
Ha valorado también la función de la Iglesia como motor que le ayudó a integrarse en la isla y después, de la mano de la Fundación Don Bosco, inició su proceso de formación para adquirir herramientas básicas y poder trabajar.
Mi proceso no termina con mi independencia y estabilidad. Sigo en el camino de retribuir el amor y apoyo que de alguna manera me brindaron, ha apuntado, de tal forma que se ha hecho voluntaria de Cáritas.
Le agradezco, Santo Padre, por recordarle al mundo con su voz en favor de quienes vamos caminando por estas tierras y que cada vida es una oportunidad de encuentro, ha comentado.

