La investigadora Ana Gago: «Canarias ha hecho un gran trabajo de control de la ciguatera»

Alberto ValdésPuerto de la Cruz (Tenerife), 8 may (EFE).

– La investigadora del departamento de Química Analítica y Alimentaria de la Universidad de Vigo y exdirectora del laboratorio de referencia de biotoxinas marinas de la Unión Europea, Ana Gago, elogia el «gran trabajo» realizado por el Gobierno de Canarias en el control de la toxina de la ciguatera, un riesgo alimentario emergente en sus aguas.

Ana Gago ha participado esta semana en Puerto de la Cruz (Tenerife) en el octavo ‘Encuentro de los Mares’, un congreso que reunió a pescadores, cocineros, instituciones e investigadores internacionales para abordar la protección de los océanos.

En una entrevista con EFE, explica que la ciguatera es una toxina producida por un alga que ya se conocía en el Pacífico y en el Caribe, con dos variedades distintas, pero que por el efecto del cambio climático está emergiendo en zonas subtropicales, como es el caso de las Islas Canarias y Madeira (Portugal).

Ya en 2004 el Gobierno canario comunicó a la Agencia Española de Seguridad Alimentaria que existía un problema de riesgo toxicológico asociado a los consumidores de pescados, después de que una familia ingiriera un pez obtenido mediante pesca deportiva y se intoxicase.

Gago detalla que los efectos que puede causar en el ser humano son fundamentalmente gastrointestinales, aunque uno «muy característico» es la alodinia, la percepción de dolor intenso ante estímulos inofensivos como el roce de la ropa, o la inversión térmica, con «cambios de temperatura en el cuerpo de elevadas a bajas y luego una gran debilidad», así como síntomas cardiovasculares «poco frecuentes».

«Creo que hay que educar a la población, pero no alarmar.

En este sentido, quiero romper una lanza en favor del Gobierno de Canarias, porque lo ha hecho muy bien y se ha preocupado por asegurar que sus productos estén bien controlados», apunta.

Desde el momento en el que se reportó el primer caso, continúa, «no solo se vigiló la pesca deportiva», sino que el Gobierno de Canarias estableció un plan de control oficial, retirando del mercado todos aquellos pescados que pudieran tener su origen en alguna de las zonas bajo influencia de este microorganismo.

La presencia de la ciguatera es un «riesgo emergente» en sentido ambiental y económico, que la Agencia Europea de Seguridad Alimentaria ha abordado con proyectos como en el que participó Gago durante los últimos diez años y que acaba de concluir, para caracterizar el riesgo, ver si está presente e identificarlo.

En concreto, su parte ha estado vinculada al desarrollo de métodos analíticos que permitan determinar qué toxinas están presentes en los pescados y si suponen realmente un riesgo para la salud pública importante.

«La conclusión es que (la ciguatera) procedente del Caribe está presente y sus toxinas están afectando tanto a Canarias como a Madeira (.

.

.

), donde se han reportado varios casos en estos años.

La microalga es ingerida por pequeños pescados, que luego se los comen los pescados grandes y que, consecuentemente, pues, pueden tener alguna incidencia en el consumidor», expone la investigadora.

Actualmente, la legislación europea es «muy ambigua», añade, porque identifica que los peces que puedan contener ciguatoxina no se deben poner en el mercado, lo que evidencia una visión más orientada a «peces importados que puedan venir de zonas endémicas», algo que celebra, pero no ha establecido una legislación concreta para las especies endémicas de Canarias o Madeira.

De hecho, un grupo de investigación de Cataluña situó en el mar Mediterráneo a la especie de alga gambierdiscus, productora de la toxina, lo que demuestra a ojos de la investigadora que «es importante saber que el riesgo está» y que «hay que controlar los pescados», pero también hay buenas noticias, ya que su concentración en los especímenes analizados «no es elevado».

«En Canarias y Madeira no me atrevería a decir si es necesario una legislación, porque todavía queda mucho camino por hacer, sobre todo por la falta de materiales de referencia, pero las metodologías analíticas ya están desarrolladas y se sabe que funcionan», indica.

Lo que sí que considera conveniente es que la Comisión Europea establezca unas recomendaciones que «no sean tan ambiguas», porque puede haber pescados «que puedan ser susceptibles de contener la toxina y no contenerla, o al contrario».

Se ha identificado a especies como «el medregal o el mero, que pueden ser vector», prosigue, pero hay especies que pudieran ser portadoras dependiendo de cómo se hayan alimentado.

«Establecer unas recomendaciones vendría bien, es una opinión personal.

Un control analítico fiable parece una medida prudente que combina el cuidado de la economía y de la salud del consumidor, que para mi es lo más importante.

Haciéndolo con criterio, el problema se puede abordar de una forma que sea buena para todos», concluye la investigadora.

EFE1012111avg/jmr(foto)(video)