La danza mejora el bienestar físico y emocional, según una tesis de la ULL

Santa Cruz de Tenerife, 8 abr (EFE).

– Una investigación de la Universidad de La Laguna (ULL) demuestra que la práctica regular de Danza Movimiento Terapia contribuye a la reducción del estrés, la mejora del estado de ánimo y la satisfacción con la vida, ofreciendo beneficios tanto fisiológicos como emocionales frente al ejercicio físico convencional.

El estudio de Obdulia María Bustos Rodríguez titulado “Beneficios de la Danza Movimiento Terapia en relación con la práctica del ejercicio físico convencional”, analiza cómo el componente creativo y expresivo de la Danza Movimiento Terapia influye en la salud física y emocional, frente al ejercicio convencional, según ha detallado este miércoles la ULL en un comunicado.

La investigación se desarrolló con adultos de 25 a 55 años divididos en tres grupos: practicantes de Danza Movimiento Terapia, personas con actividad física habitual y sedentarios.

Se evaluaron indicadores fisiológicos —como presión arterial, frecuencia cardiaca, lactato y cortisol salival— y factores psicológicos mediante cuestionarios sobre estado emocional, percepción del esfuerzo y satisfacción con la vida.

Los resultados mostraron mejoras significativas en la presión arterial y niveles de cortisol, evidenciando mejor regulación del estrés y beneficios cardiovasculares.

Además, los participantes reportaron mayor satisfacción con la vida, mejor estado de ánimo y bajo nivel de esfuerzo percibido, con beneficios añadidos como liberación de tensiones, desconexión mental, alivio de preocupaciones, mejoría de relaciones interpersonales y fortalecimiento de autoestima.

Bustos Rodríguez, con formación en Danza Española y Flamenco y en Enfermería, comenzó su investigación con un estudio piloto en menores con TEA, que dio paso a este trabajo más amplio en adultos, incorporando marcadores biomédicos y herramientas de evaluación validadas.

La tesis concluye que la Danza Movimiento Terapia puede complementar otras prácticas físicas, promoviendo hábitos saludables desde un enfoque integral que abarca lo físico, lo cognitivo y lo emocional, y reforzando la motivación y adherencia a la actividad física.

Entre las líneas futuras, la autora propone ampliar la muestra, reforzar el diseño metodológico y aplicar técnicas de neuroimagen para estudiar posibles cambios en la actividad y plasticidad cerebral asociados a la práctica sostenida de esta disciplina.

EFEbrr/acp