Las Palmas de Gran Canaria, 6 oct (EFE).
– La labor de vigilancia marítima y de cooperación sobre el terreno con las policías de varios países de África Occidental que realiza la Guardia Civil ha logrado este año abortar la salida de dos de cada tres pateras o cayucos que intentan llegar a Canarias con inmigrantes a bordo, el 67 %.
Este martes, se celebra el 20 aniversario de uno de los legados más importantes que dejó la llamada ‘crisis de los cayucos’ de 2006: la instauración mando único en materia de control migratorio en las costas españolas y la creación del Centro de Coordinación Regional de Canarias (CCRC), que permite a la Guardia Civil dirigir todos sus esfuerzos en África Occidental desde Las Palmas de Gran CanariaLa efeméride ha servido para que la Delegación de Gobierno en Canarias y la Guardia Civil haya hecho balance del estado de la Ruta Atlántica, que ha movido hacia las islas en estas dos décadas a casi 236.
000 personas, más las que se han dejado la vida en el mar.
El CCRC, ha resaltado Pestana, ha permitido desarrollar un trabajo conjunto entre todos los agentes implicados, como Guardia Civil, Policía Nacional, Salvamento Marítimo, el Servicio de Búsqueda y Rescate del Ejército del Aire, la Cruz Roja, la Armada, la sanidad canaria y Protección Civil, que ha resultado determinante no solo impedir salidas desde África, sino para salvar vidas en el mar.
Para ello, ha resultado vital la colaboración policial que ofrecen las autoridades de Marruecos, Mauritania, Senegal, Gambia o Guinea Conakry y el trabajo que llevan a cabo en esos países, sobre el terreno, los guardias civiles españoles bajo las órdenes del CCRC, una labor que «es un ejemplo internacional», ha subrayado.
La Guardia Civil comparte los frutos de todo ese trabajo con la Gendarmería marroquí, la Gendarmería mauritana, la Armada y la Policía de Senegal y con todos sus socios africanos, cuerpos que, a su vez, tienen ya oficiales de enlace destacados de forma estable en sus instalaciones de Las Palmas de Gran Canaria.
Ello ha ayudado a ahondar, con éxito, en las labores de investigación y persecución penal de las mafias, de tal forma que se han podido practicar detenciones a los pocos días de arribar una embarcación a Canarias, según ha destacado el jefe de operaciones de este centro coordinador, el comandante Agustín Barroso.
El delegado del Gobierno ha detallado que, a 4 de octubre, 7.
280 personas han llegado a Canarias en pateras, neumáticas y cayucos; esto es, un 44 % menos que las contabilizadas en el mismo periodo de 2025, año que cerró con una reducción del 62 %.
Sin embargo, son aún más los han logrado frenar en la salida con la cooperación de los socios africanos, unos 17.
000 solo este año.
Anselmo Pestana ha recordado que esta ruta migratoria sigue siendo la de mayor riesgo de acceso a la Unión Europea y que las personas que se aventuran a ella se someten a travesías cada vez más largas y peligrosas, con salida incluso desde Guinea Conakry y Guinea Bissau.
Tras dos ejercicios en los que las llegadas se dispararon a sus máximos históricos (39.
910 rescates en 2023 y 46.
843 en 2025), el pasado 2025 terminó con algo menos de 18.
000.
Y se espera que esa reducción de los flujos migratorios continúe este año, lo que permitirá aliviar el estrés que se ha podido vivir en las últimas semanas en los centros de acogida temporal de El Hierro y Lanzarote.
Entre el 6 % y el 12 % de las personas que llegan a las islas a bordo de embarcaciones precarias son mujeres, mientras que entre el 6 % y el 7 % son menores de edad, unos porcentajes que se mantienen más o menos estables.
Gracias a la «intensísima colaboración de las autoridades de los países de origen y tránsito» de los migrantes, en 2024 y 2025 se frenó en la salida al 50 % de las pateras y cayucos.
Este año, esa tasa se ha elevado y varias veces ha rondado el 70 %.
Anselmo Pestana lo ha relacionado con la visita que el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula Von der Leyen, hicieron en 2024 a Mauritania y Senegal para pedir a ambos países mayor implicación en la lucha contra las mafias de la inmigración, para lo que incluso llegaron a modificar sus legislaciones internas o a promulgarlas casi de cero, como está haciendo ahora Gambia, introduciendo penas de prisión para quienes participan en este tipo de delitos.
EFEpcr/jmr(foto)(vídeo)
