Santa Cruz de Tenerife, 12 jun (EFE).
– El papa León XiV, ya que de camino a Roma tras la incidencia técnica en el vuelo que debía trasladar a la comitiva vaticana, ha insistido este viernes, en la última jornada de su visita a España, en la necesidad de integrar a los migrantes en las comunidades de acogida.
León XIV, que viaja de regreso al Vaticano en el falcon del Ejército Español cedido por el rey Felipe tras una avería en el vuelo de Iberia, ha lanzado en sus actos en Tenerife uno de sus principales mensajes sobre la migración: «La acogida abre la puerta, la integración ayuda a cruzar el umbral».
El papa ha visitado un centro de acogida de migrantes en el municipio de La Laguna, ha presidido un acto con voluntarios que los atienden en el casco histórico de esa ciudad y finalmente ha celebrado una misa multitudinaria en el puerto de Santa Cruz de Tenerife.
La inmigración ha sido el asunto central de esta jornada papal, como lo fue el jueves en su visita a Gran Canaria, y en esta ocasión ha centrado su mensaje en la importancia no solo de que los migrantes sean acogidos, sino de que ellos mismos se integren, aprendan y se abran con confianza a la comunidad que los recibe, que aprendan su lengua, sus leyes y sus costumbres y que participen en la vida común.
La migración puede ser una ocasión de encuentro y «enriquecimiento mutuo entre los pueblos», ha dicho el papa, que además ha aprovechado su presencia en la sede episcopal de La Laguna para dirigirse a la diversidad de fieles que le vitoreaban por las calles de la ciudad: «Algunos peruanos, algunos colombianos, algunos venezolanos, algunos de Tenerife.
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somos todos una sola familia», les ha dicho.
En su última misa en España, desde un altar a la orilla del mar, junto a las imágenes de la Virgen de Candelaria y del Cristo de La Laguna y frente a cerca de 40.
000 feligreses, en una tierra que ha definido como centro de rutas migratorias y lugar de primera acogida, León XIV ha proclamado en su homilía que «hemos nacido para el encuentro».
«No hay obstáculo, distancia, peligro o amenaza que pueda impedir a cada uno su viaje, ya sea permaneciendo durante una vida entera en el mismo lugar, ya sea eligiendo o estando obligado a partir», ha afirmado, porque ningún ser humano es una isla.
El papa ha advertido de que no disfrutan más y viven mejor los que «picotean aquí y allá buscando siempre lo que no tienen», sino los que son capaces de «valorar cada persona y cada cosa» y saben gozar con lo más simple, de manera que son capaces de disminuir «las necesidades insatisfechas» y reducir «el cansancio y la obsesión».
«Interpreten así su vocación a la acogida», ha dicho el papa a los fieles, y ha recordado a quienes no han experimentado situaciones de extrema necesidad y precariedad que «tienen mucho que recibir de esa fuente de sabiduría que constituye la experiencia de los pobres».
Antes de esta misa, León XIV había comenzado su jornada en Tenerife visitando el centro de acogida de Las Raíces, en donde son atendidos casi setecientos migrantes llegados en cayucos desde Senegal, Gambia o Mali.
Después de escuchar el testimonio de dos migrantes, el pontífice ha asegurado en francés, el idioma de muchos de ellos, que las migraciones pueden favorecer el encuentro entre culturas y contribuir a una «civilización del amor».
Después de esta visita a Las Raíces, el papa se ha dirigido a la plaza del Cristo, en el casco histórico de la ciudad de La Laguna, para participar en un encuentro con asociaciones y personas que trabajan por una acogida digna y la inclusión de la población migrante.
«La acogida abre la puerta», pero «la integración ayuda a cruzar el umbral», ha señalado el pontífice, quien ha advertido de que integrar no significa borrar la identidad de quien llega ni crear «mundos paralelos» sin contacto real.
El papa ha afirmado sentirse conmovido por el recibimiento que ha tenido en España y ha alabado el «corazón católico» de este país.
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