Santa Cruz De Tenerife, 27 feb (EFE).
– Un jurado popular ha considerado culpable del delito de allanamiento a un hombre que en septiembre de 2024 entró de forma violenta en la vivienda de su suegra, con la que mantenía un fuerte enfrentamiento.
El jurado considera probado que aquel día a las nueve de la mañana el acusado accedió al patio de la casa para dar golpes en la ventana, lo que supondría que realmente sí entró en la vivienda, situada en la localidad lagunera de Valle Guerra.
A la hora de fijar la condena el matiz está en si el procesado lo hizo con voluntad solo de coaccionar y si eso hace que sea delito leve.
La acusación particular defiende que no es necesaria una voluntad especial, sino que basta con entrar sabiendo que lo hizo en contra voluntad del morador.
Por ello piden que el juez aplique la máxima pena de dos años de cárcel y la defensa y la Fiscalía que sea la mínima posible o si puede ser ninguna, según el juez valore el peso del delito.
El jurado basó su veredicto en las imágenes obtenidas por una vecina con el móvil, testimonios de otros testigos que vieron al hombre dentro del patio y que el propio acusado dijera que si se demostrara que accedió a esta parte de la casa entonces reconocería que cometió el allanamiento.
Al parecer no era la primera vez que el yerno protagonizaba este tipo de altercados y por ello la anciana, que ya ha fallecido, le había prohibido que se acercara o comunicara con ella.
La acusación particular aportó tres vídeos en los que se ve cómo el hombre, tras saltar el muro del patio, da golpes de forma violenta en los cristales mientras grita y tira objetos, lo que dio lugar a que la suegra sufriera una crisis de ansiedad.
El acusado negó que se llevara mal con la anciana o que hubiese protagonizado algún altercado con ella.
Sin embargo, días antes había tenido lugar un juicio en el que fue acusado y condenado por poner unas cadenas en la puerta en julio de 2023.
Familiares de la fallecida ratificaron que había malas relaciones entre ellos, que aquel día un vecino dijo que lo llamaron para que echara al acusado, al que vio llevando un palo con clavos, y que este consiguió reducirlo.
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