El bienestar del aula y clases más activas, pilares de escuelas desafiadas por la pobreza

Madrid, 27 ene (EFE).

– Priorizar el bienestar emocional en el aula, aplicar técnicas de docencia compartida con clases más activas y ampliar los incentivos y reconocimientos al docente, son algunos de los pilares que mejoran la resiliencia en las escuelas desafiadas por la pobreza.

De esta forma se desprende del informe elaborado por el Centro de Políticas Económicas de Esade (EsadeEcPol), la Fundación ‘La Caixa’ y la ONG Save the Children sobre escuelas resilientes y su excelencia ante un alumnado vulnerable, sobre todo por su nivel socioeconómico.

El estudio ha examinado 503 centros educativos en Canarias y 1.

066 en Cataluña para identificar las escuelas resilientes.

De ellos, se seleccionaron 202 (para Primaria) y 318 (para Secundaria) -aquellos con menor índice socioeconómico-, en su mayoría públicos.

La investigadora de EsadeEcPol y coautora de este informe Lucía Cobreros señala a EFE que la estabilidad del docente, unos claustros fuertes y bien coordinados con la dirección del centro y poner al alumnado en el centro son los pilares del éxito de estas escuelas resilientes que podrían ponerse como ejemplo.

El liderazgo del profesorado, la coherencia en una línea metodológica común y el bienestar del aula son clave para mejorar el progreso en materias como las matemáticas y la lectura.

«Son importantes planes de acogida para el docente, de atención emocional, reducir su burocracia para atender mejor la diversidad de las aulas.

También trabajar desde el afecto y el amor para que la educación sea afectiva; así se consigue progresar más», explica.

Con estos pilares estas escuelas afrontan mejor los problemas que puede generar un alumnado con menor éxito escolar, con mayor absentismo y con peores niveles de satisfacción entre las familias y el profesorado.

Entre las estrategias pedagógicas que se ponen como ejemplo está la de priorizar la identificación de necesidades, usando pruebas propias, diarios de clase u observación directa en Primaria.

Aplicar la enseñanza con varios docentes en el aula, con metodologías manipulativas y activas (especialmente en matemáticas).

En Secundaria, muchos de estos centros amplían líneas para bajar el número de alumnos por clase, organizan grupos de refuerzo en materias troncales y hacen que la orientación sea un pilar central para el aprendizaje y la convivencia.

En algunos centros de Canarias se han creado figuras como los ‘tutores emocionales’ y utilizan los patios y comedores como espacios donde los docentes orientan y fomentan la responsabilidad del alumnado.

Otra de las claves para que estas escuelas progresen académicamente pese al desafío de la pobreza es la gratuidad de las actividades extraescolares y una gran conexión con el entorno para ampliar su oferta.

Prioritario el apoyo y cuidado al profesoradoPara combatir la alta rotación ven prioritario el apoyo y cuidado al profesorado y el empoderamiento del claustro docente.

En el caso de Cataluña, los centros públicos también recurren a la flexibilidad normativa para definir perfiles de plazas específicas.

Asimismo los centros aplican estrategias concretas para implicar a las familias, con planes de acogida, reuniones trimestrales, comunicación directa y fluida, formación específica (especialmente para familias de origen extranjero) y ayuda en gestiones relacionadas con servicios y prestaciones.

Los resultadosDe los 202 centros vulnerables analizados en Canarias, cerca del 38 % son eficaces en matemáticas, y alrededor del 44 % en lectura y de los 319 centros vulnerables en Cataluña, entre el 43 % y el 45 % presentaron resiliencia también en Ciencias, en lengua castellana y en catalán.

La rotación en centros de Canarias no resilientes es del 14 % frente al 6 % de los que sí lo son y el 90 % de ellos llevan a cabo una línea metodológica común -recalca Cobreros- al tiempo que indica que el 70 % forma en competencias frente al 46 % de los centros no resilientes.

La participación de alumnado también es mayor, así como su autoconfianza.

En los centros catalanes analizados los de mayor resiliencia se encuentran fuera de la capital.

«En Barcelona de los centros vulnerables, entre el 35 % y el 45 % son resilientes, mientras que en Girona o Lleida son entre el 60 % y el 70 %», incide Cobreros.

El estudio se llevó a cabo entre enero de 2023 y junio de 2025 y profundiza en la complejidad educativa que afecta cada vez más a las escuelas como consecuencia del aumento de la pobreza infantil, de la escolarización en régimen general del alumnado con necesidades específicas de apoyo educativo (NEAE) y ante la mayor presencia de alumnado de origen migrante.

Los expertos avisan de que la necesidad de más recursos ha quedado patente en las 183 entrevistas con equipos directivos, docentes y alumnos y apuestan por tamaños de clases, en especial cuando hay una mayor presencia de alumnado NEAE o de alumnado con una elevada vulnerabilidad social y por una mayor contratación de pedagogos terapéuticos o técnicos de integración.

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