Las Palmas de Gran Canaria, 21 nov (EFE).
– Una encuesta realizada por el sindicato STEC-IC en la que participaron 2.
000 docentes de Canarias ha revelado que el 97 % considera «urgente» cambiar el actual modelo de acceso a la docencia, al considerar que el sistema actual es «injusto, precario y alejado de la realidad educativa».
De entre ese 97 % (1.
952 docentes), el 77 % aboga por cambios «radicales» y el 20 % pide ajustes, según ha indicado el sindicato este viernes en un comunicado al recordar que «la profunda modificación de las oposiciones» es una de sus demandas históricas.
Según el 89 % del profesorado encuestado, el actual sistema de oposiciones fomenta la precariedad laboral y la alta interinidad en la enseñanza, lo que según el STEC-IC «condena a miles de docentes a la inestabilidad».
Un 88 % no cree que las pruebas eliminatorias actuales sean objetivas o justas para valorar la competencia docente y más de tres de cada cuatro docentes afirma no haber percibido transparencia ni equidad en el desarrollo del procedimiento, denunciando en los cientos de comentarios anexos a la encuesta, muchos casos de criterios dispares, opacidad en las correcciones y dificultad para reclamar, indica la nota.
«Muchos participantes relatan la falta de criterios unificados y de información previa -más del 70 % manifiesta que no recibió los criterios de evaluación con suficiente antelación- lo que genera desconfianza en el proceso», ha indicado el STEC-IC.
El 89 % del profesorado siente que en el sistema actual prima la memorización por encima de los criterios pedagógicos y un 87 % apoya implantar un modelo de oposición centrado en competencias prácticas reales en el aula en lugar de pruebas teóricas memorísticas.
El 90 % respalda introducir una prueba tipo test objetiva en la primera fase, para garantizar la igualdad de criterios y alrededor del 60 % considera las pruebas y programación actuales poco relevantes para medir la capacidad real del docente.
Además, siete de cada diez encuestados están a favor de eliminar el carácter eliminatorio de la primera prueba, permitiendo que más aspirantes puedan completar todas las fases del proceso, y un 71 % apoya implantar un sistema de acceso diferenciado que reserve un cupo de plazas para docentes interinos con experiencia y otro para opositores nuevos, con reparto equitativo, «para reconocer la trayectoria del profesorado interino sin cerrar la puerta a los nuevos titulados».
Por otro lado, casi seis de cada diez docentes (58 %) abogan por incrementar el peso de la experiencia docente previa en el concurso de méritos.
En los comentarios cualitativos recogidos en la encuesta muchos participantes describen «el calvario emocional que suponen las oposiciones», reportando el 90 % un impacto emocional alto o muy alto en su bienestar personal, citando estrés, ansiedad e incluso repercusiones familiares.
Las opiniones abiertas inciden en la «desconexión con la realidad educativa» de unas pruebas «excesivamente teóricas y desproporcionadas».
Igualmente, critican que los temarios son extensos y están poco actualizados, así como la escasez de plazas ofertadas en relación al número de aspirantes y docentes interinos existentes, lo que agrava «la sensación de injusticia del proceso».
El STEC-IC considera que «el actual sistema de oposiciones docentes es un fracaso, que exige un cambio inmediato hacia un modelo más objetivo, justo y acorde a la realidad docente» y ha pedido a la Consejería de Educación de Canarias y al Ministerio de Educación que atiendan esta solicitud que el profesorado canario.
«Los resultados evidencian un rechazo casi unánime al modelo vigente y un apoyo mayoritario a cambios profundos que garanticen la objetividad, la transparencia y la valoración de la experiencia en las oposiciones», ha concluido.
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