Las Palmas de Gran Canaria, 14 jul (EFE).
– Ecologistas en Acción ha criticado que el modelo elegido para la depuración de aguas residuales en Lanzarote sea una apuesta por grandes infraestructuras «centralizadas, costosas y con riesgo ambiental» frente a alternativas sostenibles y descentralizadas.
La organización se ha pronunciado en un comunicado este lunes a raíz de la publicación por el Ministerio de Transición Ecológica en el Boletín Oficial de la Provincia de Las Palmas del anuncio de expropiación forzosa y establecimiento de servidumbres con el objetivo de ampliar la estación depuradora de aguas residuales (EDAR) de Tías, que afectarán a 311 terrenos, en su mayoría dedicados a labores agrícolas o pastos, situados en los municipios de Yaiza y Tías.
Los ecologistas han explicado que el sistema centralizado de las aguas negras supone una compleja y costosa red de tuberías, estaciones de bombeo e impulsión que conectan núcleos urbanos y turísticos con grandes instalaciones de regeneración, cuyos costes paga la ciudadanía.
Además, según Ecologistas en Acción, esta centralización «responde más a una lógica de rentabilidad con el lucrativo negocio de fabricar agua industrial que justifica millonarias inversiones públicas en tecnologías patentadas, en lugar de solucionar el problema real de los vertidos ilegales, pozos negros y sistemas de saneamiento defectuosos que aún persisten en la isla».
En su lugar, la organización defiende que existe «una alternativa real, económica y sostenible» consistente en pequeñas estaciones depuradoras de tipo natural (fitodepuración), que consumen poco territorio, no requieren energía eléctrica, no generan olores ni vertidos al mar, y se integran en el medio natural sin impacto paisajístico.
«Este tipo de instalaciones ofrece alta eficiencia depurativa, permite reutilizar el agua para usos no agrícolas como el riego de jardines, y requiere un mantenimiento mínimo y bajo coste económico», han explicado.
La organización medioambientalista ha señalado que estas estaciones depuradora de aguas residuales naturales, distribuidas por núcleos de población de entre 2.
500 y 5.
000 habitantes, como recomienda la Carta Europea del Agua, permiten mantener la propiedad pública de los caudales recuperados.
Todo ello, sin que suponga una carga económica para la ciudadanía.
Ecologistas en Acción ha manifestación también que el uso de agua regenerada no resuelve el problema de la sequía, debido a su volumen limitado, y que introduce nuevos peligros como el riesgo de acumulación de metales pesados en la cadena alimentaria y salinización secundaria de los suelos agrícolas, algo especialmente grave en islas áridas como Lanzarote y Fuerteventura.
«El agua desalada sigue siendo, para usos agrícolas y ganaderos, una opción más segura que la regeneración, sin suponer un coste significativamente mayor y sin comprometer la salud del suelo ni de los productos agropecuarios», han dicho.
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