Santa Cruz De Tenerife, 11 may (EFE).
– La historiadora Amara Florido, que entregará próximamente un informe técnico a la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural, ha señalado que el principal reto para el antiguo silo de grano del puerto de Santa Cruz de Tenerife pasa por redefinir el uso del inmueble.
Amara Florido, que es doctora en Historia del Arte especializada en patrimonio industrial, ha señalado en un comunicado remitido por la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural, que el gran desafío del patrimonio industrial, una vez finaliza su actividad productiva, es dotarlo de una segunda vida.
La historiadora ha participado en una visita técnica a diversos inmuebles patrimoniales de titularidad estatal situados en el entorno portuario de la capital tinerfeña, con el objetivo de evaluar su estado de conservación y sus posibilidades de recuperación.
En la visita han participado además el director general de Cultura y Patrimonio Cultural, Miguel Ángel Clavijo, y el presidente de la Autoridad Portuaria, Pedro Suárez, quienes han efectuado un recorrido por el silo, el muelle de Cory, la Batería del Bufadero y los túneles del Barrio de La Alegría.
Uno de los principales hitos de la visita ha sido constatar «el extraordinario valor patrimonial» del silo de Santa Cruz de Tenerife, considerado un ejemplo único de la arquitectura industrial de la posguerra.
En una primera inspección técnica, el edificio presenta un estado de conservación aparentemente favorable, más allá de los deterioros propios derivados de haber permanecido cerrado durante décadas.
Las instituciones coinciden en que evitar su demolición y promover su declaración como Bien de Interés Cultural (BIC) representa un avance significativo para la conservación de la memoria histórica de Canarias.
El silo constituye una pieza singular dentro del patrimonio industrial español, al integrarse en la Red Nacional de Silos y Graneros desarrollada durante la posguerra.
Además, destaca por ser el único silo portuario de tipo P que se conserva en España, circunstancia que le otorga un carácter excepcional en el contexto nacional.
A ello se suman sus valores arquitectónicos y tecnológicos, así como su relevancia paisajística en el frente marítimo de Santa Cruz de Tenerife.
En opinión de la historiadora existe “una oportunidad única para transformar este espacio hermético y de gran impacto visual en un activo dinámico para la ciudad” y ha subrayado el objetivo de encontrar fórmulas que permitan dotar a estos espacios de “un uso social y abierto a la ciudadanía”.
Al respecto, durante la visita se ha concretado que la Dirección General de Cultura y Patrimonio Cultural y la Autoridad Portuaria de Santa Cruz de Tenerife formalizarán un convenio de colaboración para proteger bienes de relevancia histórica y cultural ubicados en el recinto portuario.
El director general del área, Miguel Ángel Clavijo, destacó que este encuentro supone un paso decisivo para formalizar un convenio de cooperación entre ambas instituciones que permita proteger el patrimonio que custodia la Autoridad Portuaria.
Por su parte, Pedro Suárez recordó que, aunque la principal misión de la Autoridad Portuaria es el desarrollo de las infraestructuras portuarias, la entidad mantiene también “la responsabilidad de conservar los elementos arquitectónicos y defensivos más significativos del área”.
Por ello valoró el respaldo del Gobierno de Canarias para “garantizar una utilidad real y sostenible para estas instalaciones”.
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