Una investigadora de la ULL analiza biomarcadores para mejorar el seguimiento del lupus

Santa Cruz De Tenerife, 10 feb (EFE).

– Una investigadora de la Universidad de La Laguna ha analizado posibles nuevos biomarcadores para mejorar el seguimiento del lupus eritematoso sistémico, el daño orgánico acumulado y el riesgo cardiovascular en pacientes afectados por esta dolencia.

La investigación la ha desarrollado Yolanda Fernández, adscrita al Programa de Doctorado en Ciencias de la Salud, y la ha presentado en su tesis doctoral, en la que analiza el papel del factor de crecimiento fibroblástico 23 (FGF23), los índices hematológicos y el volumen plaquetario medio en la evolución y el riesgo cardiovascular del lupus eritematoso sistémico.

El lupus eritematoso sistémico es una enfermedad autoinmune crónica y multisistémica que afecta de forma predominante a mujeres y puede comprometer órganos vitales como el riñón, el sistema cardiovascular y el sistema hematológico, según ha precisado este martes la Universidad de La Laguna.

A pesar de los avances terapéuticos, la heterogeneidad clínica de la enfermedad y la ausencia de biomarcadores específicos continúan dificultando su seguimiento y la identificación precoz de pacientes con mayor riesgo de complicaciones.

Las conclusiones de la tesis ponen de manifiesto el papel potencial del FGF23, del perfil hematológico y del volumen plaquetario medio como biomarcadores útiles en la evaluación integral del lupus eritematoso sistémico.

En conjunto, estos parámetros podrían contribuir a una identificación más temprana de pacientes con mayor riesgo de daño orgánico y de complicaciones cardiovasculares, una de las principales causas de morbimortalidad asociadas a esta enfermedad.

La tesis doctoral, dirigida por el Iván Alejandro Ferraz y María Candelaria Martín, del Departamento de Medicina Interna, Dermatología y Psiquiatría de la Universidad de La Laguna y especialistas del Hospital Universitario de Canarias, se basó en el análisis de amplias cohortes de pacientes con esta dolencia.

Así, el estudio evaluó la relación entre los niveles séricos —es decir, la concentración en suero sanguineo– de FGF23, la caracterización funcional del sistema del complemento y distintos parámetros hematológicos con la actividad, la gravedad y el daño acumulado de la enfermedad, así como con la presencia de aterosclerosis subclínica.

Entre los principales resultados, la investigación muestra que los niveles elevados de FGF23 se asocian de forma significativa con variables clínicas relevantes del lupus, incluyendo la actividad de la enfermedad, el daño orgánico acumulado y la afectación cardiovascular.

Estos hallazgos refuerzan la hipótesis de que el FGF23 podría actuar no solo como marcador relacionado con la función renal, sino también como un mediador del estado inflamatorio crónico y del riesgo cardiovascular en pacientes con lupus.

Asimismo, el estudio profundiza en la relación entre las alteraciones del sistema del complemento y las manifestaciones hematológicas del lupus, como la anemia, la leucopenia y la trombocitopenia, aportando una caracterización más precisa de los mecanismos inmunológicos implicados y de su vínculo con la actividad y la gravedad de la enfermedad.

Otro de los aspectos destacados del trabajo es el análisis del volumen plaquetario medio, un parámetro hematológico sencillo y fácilmente disponible en la práctica clínica habitual.

Los resultados sugieren que este marcador podría relacionarse con el daño acumulado del lupus eritematoso sistémico, lo que abre la puerta a su posible utilización como herramienta complementaria para el seguimiento clínico de los pacientes.

La tesis fue evaluada por un tribunal compuesto por María Remedios Alemán Valls, Aurelio Wangüemert Pérez y Cristina Almeida Santiago, que otorgó a la investigación la calificación de sobresaliente cum laude.

EFEasd/cmg