Santa Cruz de Tenerife, 9 feb (EFE).
– Las pruebas de ADN confirman que hay un trillón de posibilidades que el hombre acusado de un delito de violación y robo del que fue víctima una mujer de 74 años en mayo de 2018 en su apartamento de Arona y que está siendo juzgado en la Audiencia de Santa Cruz de Tenerife, fuera el autor de los hechos.
La fiscal ha incrementado de 9 a 13 años su petición de cárcel para el primer delito por la especial vulnerabilidad de la mujer debido a su edad y sufrir problemas respiratorios y de hecho moriría a principios de 2019.
Además mantiene los cuatro años por robo con violencia y una indemnización por daños morales y físicos de 33.
500 euros,incluida multa y dinero sustraído y tres meses de multa por lesiones.
Otra prueba que maneja la acusación pública son las imágenes obtenidas por las cámaras de seguridad del bloque de apartamentos donde se consumaron los delitos en las que fue reconocido por la mujer.
Días más tarde el sospechoso apareció con la mismas ropa en redes sociales, era conocido de la policía por un altercado que tuvo lugar días antes, un robo en horas cercanas en los alrededores y fue identificado por una empresa de trabajo temporal con la que trabaja entonces.
La vista tuvo lugar en la mañana del lunes en la Audiencia Provincial tinerfeña, después de haber sido suspendida hace algunos meses.
El acusado se ha declarado inocente y ha señalado que vivía entre Tenerife y Sevilla y de hecho al día siguiente marchó a esta última ciudad y meses más tarde sería detenido por un delito contra la salud pública y se encontraron en su poder 12.
500 euros.
Ha dicho que era incapaz de cometer ese tipo de delitos, que tiene pareja y trabajo estable en la Península y se enteró de lo ocurrido cuando lo detuvieron y relacionaron con la causa.
Según la Policía, el autor del asalto accedió al apartamento trepando un muro de casi dos metros y una vez en su interior procedió a sentarse junto a la mujer y después de ponerle un brazo encima, le dio un puñetazo en el ojo, por lo que ésta cayó al suelo.
A continuación le agarró del brazo y arrastró por el suelo hasta el dormitorio donde la sentó sobre la cama, le quitó la ropa interior y la violó en varias ocasiones.
Aprovechándose del temor causado, le sustrajo el móvil y dinero en efectivo tras registrar el domicilio hasta que encontró una caja fuerte que la mujer abrió, llevándose el dinero, tres piezas de joyería y las llaves de la casa.
Como consecuencia la víctima sufrió un golpe en el ojo, heridas en las piernas y muslos, que según los peritos son compatibles con el relato de lo ocurrido.
En su declaración antes de morir, la mujer dijo que el acusado no aparentaba estar bebido o drogado, estaba bien vestido y era bien parecido por lo que no entendía que fuera un agresor sexual.
Su hija cree que la muerte de su madre está relacionada con el asalto, quienes la atendieron en un primer momento ratifican su estado de nerviosismo y que dadas las heridas tuvo que ser ingresada.
El Juzgado de Instrucción dictó auto de busca y captura para la celebración de la comparecencia de prisión provisional y fue detenido dos meses más tarde por un delito contra la salud pública, y quedó luego en libertad para ser luego relacionado con esta causa en 2019.
El abogado defensor pide la absolución, dijo que la muerte no tiene nada que ver con esta agresión y que la víctima fumaba y bebía mucho.
Cree que no hay pruebas y testigos directos y que los resultados de la ADN también serían una evidencia periférica.
En todo caso pide que se imponga la condena más baja para el delito de violación, cree que no hay confirmación del robo y que se tengan en cuenta las dilaciones indebidas del que no es responsable ya que siempre ha estado a disposición de la justicia.
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