Aranza Coello aborda en escena la violencia que sigue sufriendo en su cuerpo la mujer

Las Palmas de Gran Canaria, 27 nov (EFE).

– La violencia que siguen sufriendo en sus cuerpos las mujeres por el solo hecho de serlo, en circunstancias variopintas y países de todo el planeta, será objeto de denuncia en el último trabajo de la actriz y directora tinerfeña Aranza Coello, que se estrena este viernes.

El teatro Cuyás de Las Palmas de Gran Canaria acogerá la presentación de esa nueva obra, titulada «La Tuerta» y que es una versión dramatizada de la novela de igual título escrita por María del Mar Rodríguez, que recrea el ambiente de la posguerra en los tradicionales lupanares la calle Miraflores de Santa Cruz de Tenerife.

Centrada en un burdel ficticio pero que retrata el clima de otros que en verdad han existido y todavía perviven en esa vía de la capital isleña, la trama de «La Tuerta» parte del fenómeno de la prostitución para, abordando los problemas, abusos e inquietudes de tipos humanos habituales de esos entornos, reflexionar sobre la nunca superada discriminación femenina.

Porque la discriminación, pese a que puede afectar tanto a hombres como mujeres, suele ensañarse con más dureza en ellas y en especial en sus cuerpos, haciendo -en palabras de Aranza Coello- que sean «doblemente castigadas en los contextos y espacios de represión y sometimiento».

Represión y sometimiento fácilmente comprensibles y detectables en la España de la época en que se enmarca la novela, entre los crudos años de dictadura que van de 1945 y 1947, y en la dinámica esclavizadora de la prostitución, pero que padecen también las féminas de nuestros días, sean o no ajenas a ese ambiente, afirma.

Apuntando como ejemplos gráficos que cualquiera puede entender casos más que conocidos de mujeres de lugares como Sudán, Gaza o México DF, pero matizando, de cualquier modo, que la discriminación de género no se ciñe solo a geografías en situaciones límites como esas.

Porque «es algo que sigue ocurriendo, allí y en cualquier sitio, y no estamos hablando de opiniones, sino de realidades que refrendan los datos objetivos», ha sentenciado.

La directora teatral y adaptadora de la novela de María del Mar Rodríguez, al presentar su proyecto en rueda de prensa este jueves, la víspera de su estreno, ha querido subrayar, por otra parte, la intensidad con que «La Tuerta», pese a ser un libro de ficción, refleja dramas que «no son en absoluto ficticios».

Hasta el punto de que la lectura de la novela y la labor de trasladarla a escena provocó en ella «una conmoción», ha confesado.

Y ha agregado que esa circunstancia determinó que constituyera «un gran reto» llevar esa historia al teatro «sin banalizarla, para no permitir que el afán de que llegara al público condujera a venderla por un aplauso», incluso a costa de despojarla de su esencia, «como, por desgracia, ocurre bastante a menudo» en montajes escénicos, a su entender.

La razón -ha argumentado- es su convicción de que, al abordar el relato de «personajes que están en situaciones comprometidas», como los seres más o menos marginales que pululan por el burdel de su obra y sus alrededores, «se debe conservar la dignidad con que merecen ser tratados como seres humanos que son».

Puesto que «creo que, al narrar dramas que padecen nuestras semejantes, hay que hablar de ese momento humano, sin poner paños calientes», ha planteado.

Si bien apostillando: «no sé si conseguí mi propósito.

Igual, con todo, se me ha ido la mano y me he puesto blanda», dulcificando erróneamente la historia para hacerla más accesible al espectador.

Una duda esta que tendrá ocasión de dilucidar por sí mismo el público en el teatro Cuyás, donde se estrenará el viernes 28 de noviembre y se volverá a escenificar en una segunda función al día siguiente, el sábado 29.

EFEcms