Las Palmas de Gran Canaria, 20 nov (EFE).
– Explotar el potencial económico, social y medioambiental de la práctica del surf es aún una asignatura pendiente en muchos lugares de España y del mundo con arraigo de este deporte pero sin un respaldo institucional parejo a su importancia, en opinión de la Red Mundial de Ciudades del sector.
Esta organización, impulsada en 2010 desde San Sebastián con el apoyo decidido de las autoridades de esa ciudad vasca, celebra su asamblea anual esta semana, quince años después en Las Palmas de Gran Canaria, otra de las localidades fundadoras.
Tanto la capital isleña como San Sebastián, cada una a su escala, son ejemplos gráficos de hasta qué punto el surf puede ser un motor de desarrollo económico, tanto como atractivo turístico que dinamice el sector vacacional como también desde la perspectiva de generación de negocios directamente dirigidos a quien lo practica.
Prueba de ello son los resultados del último estudio hecho al respecto en la capital donostiarra, que reveló que unas 300 personas estaban empleadas en trabajos ligados a este deporte, que dejaba allí un impacto económico de 15 millones de euros anuales, según ha recordado este jueves uno de los embajadores de la Red Mundial de Ciudades de Surf, Jokin Arroyo.
San Sebastián ha llegado a ese logro a través de empresas diversas, desde fabricantes de tablas posicionadas como líderes en el ámbito europeo, hasta una sociedad inventora de las olas artificiales, Wave Garden, una ingeniería de diagnóstico «que ahora mismo se está implantando en más de doce países del mundo y es la última revolución en el mundo del sur», ha detallado Arroyo.
Algo similar sucede en Las Palmas de Gran Canaria, donde unas 70 empresas se dedican a negocios destinados a la actividad del surf, dando empleo cada una a una media decena de personas y «teniendo también un impacto, directo e indirecto, importante».
Su caso dan fe, además, de los beneficios que para los sitios adecuados para coger olas puede reportar su aprovechamiento como un recurso dinamizador de la sociedad y del tejido productivo los avances que seguir la estela de las fundadoras de la red ha reportado a ciudades repartidas por ocho países de Europa y América.
En la actualidad, ya forman parte de la Red, junto a Las Palmas de Gran Canaria y San Sebastián, la localidad cántabra de Ribamontán al Mar, las portuguesas de Ericeira, Nazaré, Viana do Castelo y Matosinhos; Santos (Brasil), Arica (Chile), Salinas, Montañita y Manta (Ecuador); Garabito (Costa Rica); Lacanau (Francia); San Bartolo y Miraflores (Perú); y Mar de Plata (Argentina).
A todas ellas se sumarán, en el marco de su asamblea anual de 2025, dos nuevos destinos: Bahía de Banderas (México) y El Alto Cabo Blanco (Perú).
Representantes de unas y otras latitudes reflexionarán durante los tres días que dura la reunión sobre cuestiones relacionadas con el surf, como las formas en que se regula su práctica en las playas de cada lugar o qué dimensiones tiene en el plano económico, pero también cómo actúa de elemento de cohesión social y hasta de sus beneficios terapéuticos.
Estos últimos se han constatado de manera relevante en determinadas ciudades como Santos, donde se han logrado importantes hitos de la mano de Francisco ‘Cisco’ Araña, el primer surfista profesional de Brasil.
Araña es responsable de la primera escuela pública dedicada en su país al deporte de las olas, pionera internacional en el ámbito del surf adaptado e inclusivo, y también impulsor de proyectos sociales dirigidos a personas mayores a las que ayuda a mejorar la calidad de vida y combatir la soledad.
EFEcms
