Santa Cruz de Tenerife, 13 nov (EFE).
– Cáritas Diocesana de Tenerife ha atendido este año a 184 personas adictas al alcohol en la isla y cerca de la mitad de ellas, un 43%, ha logrado superar su enfermedad, ha informado la ONG de la Iglesia Católica con motivo de la celebración este sábado 15 de noviembre del Día sin Alcohol.
El Proyecto Drago, una unidad de atención a los trastornos relacionados con el consumo de alcohol de Cáritas Diocesana de Tenerife integrada en la Red de Drogodependencias del Gobierno de Canarias, cumple 27 años desde su puesta en marcha, y se centra en la desintoxicación, deshabituación y rehabilitación alcohólica de los pacientes.
Ha asistido en lo que va de año a 94 familias y un total de 184 personas con esta patología adictiva.
En los últimos años ha ido aumentando la demanda de pacientes que se acercan al proyecto, solicitando ayuda y tratamiento, que se suman a las acciones de sensibilización que se ofrecen periódicamente a las familias, profesionales y otros agentes sobre el trastorno por consumo de alcohol.
Según los datos de Cáritas, seis de cada diez personas que acuden al programa son hombres, aunque las mujeres son cada vez más, un aumento del 6 % en relación a 2024, lo que se atribuye a que cada vez les cuesta menos pedir ayuda para su enfermedad.
Respecto a la edad, los hombres atendidos suelen tener la mayoría entre 56 y 65 años (un 23,7% del total), mientras que las mujeres que llegan al proyecto suelen ser más jóvenes, entre 46 y 55 años (un 13,1%).
Según explican las técnicas de Drago, el 50,6% de las pacientes empezaron a consumir alcohol entre los 14 y 16 años, siendo los 14 años la edad que predomina en los hombres (11,6%) y los 16 años en las mujeres (8,1%).
En cuanto a la situación laboral, el mayor porcentaje es el de personas desempleadas que trabajaban antes (30,6%), seguido de personas que tienen contrato indefinido o son autónomos (30%).
La mayoría de las personas acompañadas en el proyecto presentan elevada dependencia alcohólica (un 90%) y consumo abusivo (un 10%).
El 23,1% viven solos, el 11,6% en centros de acogida y un 57,5% viven con sus familias, aunque estas no siempre están dispuestas a hacer un seguimiento y acompañamiento en los tratamientos.
De hecho, sólo el 51% (18,4% mujeres y 32,6% hombres) de las pacientes que acuden al programa de Cáritas Diocesana de Tenerife cuentan con el apoyo de su familia.
El informe expone también que el número de pacientes que se encuentran en exclusión social es de un 20% (6% mujeres y 14% hombres), aunque esta cifra podría elevarse porque son muchas las personas que actualmente se encuentran en situación de extrema vulnerabilidad y en calle y no piden ayuda, lo que provoca que la adicción se vaya cronificando.
El mismo informe recuerda que el 45,6% de los pacientes presenta un familiar de primer rango alcohólico, lo que provoca que exista una mayor vulnerabilidad a desarrollar la enfermedad en pacientes con familiares alcohólicos.
Según el equipo técnico de Drago, un 51,9% de las personas con Trastorno por Consumo de Alcohol consume tabaco, seguido de la cocaína, con un 11,9%.
Un 25,6% de personas que no consumen otras sustancias.
Además, un 52,5% de los pacientes que acuden al programa presentan patología dual, es decir, un trastorno adictivo que coincide con un trastorno psiquiátrico en el momento que acuden al proyecto.
El informe refleja que del total de personas atendidas en lo que va de año, casi la mitad (43%) ha logrado el alta terapéutica, mientras que un 45% continúa en tratamiento.
Cáritas cita el testimonio de uno de esos pacientes recuperados gracias al programa: «No creía posible convertirme en la persona que tanto anhelaba ser, pero con determinación y manteniendo una rutina diaria y sencilla, descubrí que la vida empezó a volverse más fácil y pude liberarme de la temida enfermedad alcohólica».
«Comprendí que no iba a recuperarme solo y que necesitaba ayuda.
La enfermedad alcohólica es muy poderosa y siempre nos vencerá si intentamos luchar solos», señala este paciente, según Cáritas.
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