Santa Cruz de Tenerife, 16 jul (EFE).
– Una mujer que ha acusado a su expareja de violarla en varias ocasiones el 1 de febrero de 2016, ha asegurado durante el juicio celebrado este miércoles en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife que intentó lanzarse por el balcón al creer que peligraba su vida.
La mujer ha relatado que estaba en su casa de La Gomera cuando el hombre, con el que había decidido acabar la relación, apareció en su casa y aunque ella le pidió que se marchara, el le arrebató el móvil, se abalanzó sobre ella y la agredió sexualmente en varias ocasiones, según ha manifestado en la vista oral.
En un momento de descuido del hombre, la mujer intentó huir por el balcón y pensó que iba a perder su vida pero el supuesto agresor la volvió a atrapar y según el testimonio de la denunciante, la volvió a violar una decena de ocasiones al tiempo que la amenazaba con matarla.
Por la mañana, la mujer consiguió llegar a casa de su hermana y tras contarle lo ocurrido se acercó al cuartel de la Guardia Civil pero no quiso denunciar por miedo al acusado.
La denunciante también acudió aquel día al médico a renovar unas recetas pero tampoco confesó lo ocurrido ni pidió que la curaran dado que no tenía herida alguna de importancia y de hecho comió con el supuesto agresor y al día siguiente se fue de viaje y el la llevo al aeropuerto sin comentar nunca lo ocurrido, según ha afirmado.
El hombre, que actualmente está en prisión por el mismo delito del que ha sido víctima otra mujer, negó que aquella noche hubiese escalado el muro de dos metros que rodea a la vivienda y asegura que todas las relaciones fueron consentidas.
Atribuye la acusación al enfrentamiento judicial con el cuñado desde 2017 y recuerda que la denuncia no fue presentada hasta seis años después cuando la pelea entre ambos era más intensa.
Señala que la denunciante sufría depresiones y ansiedad, bebía mucho y acudía al psicólogo de forma periódica y que tras terminar la relación se llevaban bien.
La psicóloga que la trató desde 2014 en La Gomera dijo que padecía depresión y ansiedad, que le contó lo ocurrido tiempo después y justificó que no lo denunciara por miedo a lo que pensarían en el pueblo.
Intervinieron en la vista como peritos dos doctores quienes analizaron en 2023 a la mujer pero centrándose tan sólo en lo que supuestamente ocurrió aquella noche, no en los presuntos abusos anteriores y detectaron que tiende a sobresaltarse, enfadarse e incluso disociarse cuando se habla de agresiones.
Creen que su relato va más allá de ser considerado “una mera fabricación” y que los daños psíquicos que padece por éste u otros sucesos son crónicos en el sentido de que afloran cada vez que algún episodio le hace recordarlos.
La Fiscalía se reafirma en su petición de 12 años de cárcel por los cargos de allanamiento de morada y agresión sexual y el pago de 18.
000 euros como indemnización mientras que la defensa pidió la absolución porque no existe prueba objetiva de lo ocurrido, la denuncia se basa únicamente en el relato de la mujer y como dijo su cliente tiene su origen en el enfrentamiento entre el acusado y el cuñado de la víctima y por ello la denuncia se presentó seis años después.
La abogada de la defensa incide en que ni se presentan partes médicos ni datos sólidos para sustentar la acusación y cree que también se trata de un “invento” que planteó a la psicóloga para intentar alargar la baja.
Incidió en las contradicciones entre su relato y el de la hermana y que aprovecharon la actual condena por el mismo delito de su cliente para dar mayor verosimilitud a sus acusaciones.
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