Las Palmas de Gran Canaria, 8 nov (EFE).
– El Cabildo de Gran Canaria ha anulado la orden de la suspensión en toda la isla de todas las actividades y eventos públicos y privados, tanto en espacios abiertos como cerrados, que había decretado a partir del mediodía de este domingo en prevención de los efectos de la borrasca Bruna, tras desactivarse la alerta que se había emitido ante su paso por el archipiélago.
La última información facilitada por la Agencia Estatal de Meteorología, que refleja que durante la madrugada del sábado al domingo la evolución del frente asociado a la borrasca ha modificado el escenario previsto para las horas centrales de la jornada y ha llevado a rebajar de naranja a amarillo el nivel de sus avisos por fenómenos adversos, ha motivado esa decisión, informa en un comunicado.
La situación, en todo caso, continuará siendo objeto de seguimiento y evaluación, pudiendo adoptarse nuevas medidas en función de la evolución meteorológica si se considerara preciso, matiza la corporación insular.
Que insiste, eso sí, en dejar clara la anulación de la orden previa que había emitido cuando se declaró la alerta ahora desactivada el día anterior, sábado, prohibiendo actividad alguna ante los riesgos del mal tiempo, precisando que incluso deja sin efecto la suspensión del ejercicio de la caza que se ordenó inicialmente.
Todo ello después de que la evolución de la borrasca, horas más tarde, llevara a modificar los pronósticos de la Agencia de Meteorología y rebajar el nivel de sus avisos de naranja a amarillo, ante una previsión de menor intensidad de los fenómenos adversos que condujo a que el grado de peligro que entrañaban pasara de calificarse como importante para quedar en riesgo bajo, relata.
El Cabildo advierte de que sí se mantiene, no obstante, la situación de alerta por vientos en cumbres, norte y noroeste de Gran Canaria, aunque finaliza, por contra, la situación de alerta por riesgo de inundaciones.
La corporación, por último, recuerda que las medidas adoptadas inicialmente respondían a los avisos oficiales vigentes y al principio de precaución, con el objetivo prioritario de garantizar la seguridad de la población, y que su actualización, ahora, permite adecuar la respuesta institucional a la evolución real del episodio meteorológico.
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