El SUC ha atendido desde 2015 a 252 buceadores por síntomas de enfermedad descomprensiva

Santa Cruz De Tenerife, 5 nov (EFE).

– El Servicio de Urgencias Canario (SUC) atendió entre 2015 y octubre de este año a 252 buceadores con sospecha de enfermedad descompresiva aguda que precisaron asistencia sanitaria urgente, lo que a su juicio pone de manifiesto la importancia de extremar las medidas de seguridad durante esta actividad.

La enfermedad descompresiva constituye una de las principales emergencias médicas asociadas a la práctica del buceo y se trata, según explica Gestión Sanitaria de Canarias (GSC) en un comunicado, de una patología que puede aparecer cuando una persona asciende demasiado rápido desde las profundidades o no respeta las paradas de descompresión recomendadas.

Como consecuencia, pueden formarse burbujas de nitrógeno en el organismo, capaces de afectar a distintos órganos y tejidos.

Los síntomas pueden incluir dolor en las articulaciones, alteraciones neurológicas, dificultad para respirar, mareos, debilidad o pérdida de conocimiento, por lo que requiere una asistencia sanitaria especializada inmediata.

Ante un posible accidente de buceo, es fundamental avisar inmediatamente a los servicios de emergencias y no retrasar la atención sanitaria, ya que una intervención rápida puede resultar determinante para la evolución del afectado y contribuir evitar secuelas potencialmente graves.

En Canarias, las cámaras hiperbáricas de referencia se encuentran en el Hospital Universitario de Canarias y el Hospital Insular de Lanzarote y, por este motivo, el traslado aeromédico desempeña un papel esencial en la atención a estos pacientes.

Del total de intervenciones realizadas por el SUC durante este periodo, en 74 ocasiones fue necesario utilizar un helicóptero medicalizado para trasladar a los afectados al tratarse de buceadores que se encontraban en El Hierro, Fuerteventura, Gran Canaria, La Palma y La Gomera.

El personal sanitario de los tres helicópteros medicalizados del SUC, en coordinación con la tripulación aeronáutica, debe planificar las condiciones del vuelo para garantizar que el paciente sea trasladado con las máximas garantías de seguridad.

En primer lugar, es necesario mantener una altitud de cabina lo más baja posible, siempre que el comandante confirme la seguridad del vuelo.

Cuando sea viable, se recomienda volar a menos de mil pies (300 metros de altura).

La oxigenación del paciente durante el traslado es otro factor para tener en cuenta, para lo que se administra oxígeno al cien por cien, así como sueroterapia salina.

Por último, es muy importante mantener al paciente en posición supina, boca arriba, y bajo monitorización continua durante el traslado.

EFEasd