Cristina MagdalenoSanta Cruz de Tenerife, 28 oct (EFE).
– La directora y escritora Mabel Lozano nunca se había planteado dirigir ficción porque siempre había preferido mantenerse, como documentalista «convencida», en esa «fina línea» entre realidad y ficción.
Ahora, sin embargo, ha decidido transformar su corto ‘Abril, hoy no es invierno’ en un largometraje que visibiliza la historia de la protagonista, una mujer con parálisis cerebral explotada sexualmente que consigue pedir ayuda a una abogada de una asociación que atiende a personas con esta discapacidad.
La historia aborda así la explotación sexual sufrida por Abril y las barreras de comunicación y de acceso a la justicia que afrontan las mujeres con parálisis cerebral.
«Yo también me pregunto todos los días cómo se ha convertido un corto documental en un largo de ficción.
Siempre he preferido el cine de la realidad», admite Lozano en una entrevista con EFE durante el rodaje de la cinta en Tenerife junto a actores como Luis Tosar y Michelle Jenner, y horas antes de proyectar el corto documental con el que se inició la historia en el Canary Islands International Film (CIIF) Market de Tenerife.
El cambio comenzó después del estreno del cortometraje en el Festival de San Sebastián, cuando amigos y compañeros le insistieron en que la historia merecía ser desarrollada en una película de ficción.
«La ficción llega a muchos más espectadores, también a más espectadores jóvenes, para crearles pensamiento crítico.
A través de la ficción creo que es una herramienta más fácil para llegar a más público.
El cine documental, no nos vamos a engañar, tiene muy pocas ventanas.
Muy poca gente ve cine documental y, sobre todo, los cortos documentales: las ventanas son mayoritariamente los festivales de cine», reflexiona Lozano.
A su juicio, la ficción ofrece la posibilidad de romper ese círculo y utilizar el cine como «una herramienta de transformación social», de modo que ese salto, añade, ha cambiado su manera de relacionarse con la propia historia.
El elenco lo completan actores como Antonio de la Torre, Javier Gutiérrez o Rossy de Palma.
Romper los clichés sobre la parálisis cerebralLozano insiste, sin embargo, en que la película no quiere limitarse a contar una historia especialmente dura, sino presentar a sus dos protagonistas, Abril y Lucía, la abogada que acude en su ayuda, como «heroínas de nuestro día, de nuestro tiempo».
La directora concede especial importancia a desmontar uno de los prejuicios que rodean a Abril: tiene parálisis cerebral, pero no discapacidad intelectual.
«No necesariamente porque no camines con pies, sino con ruedas, tienes otra discapacidad que no sea esa», señala Lozano, quien reconoce que ella misma tuvo que revisar prejuicios adquiridos desde niña sobre personas con dificultades para comunicarse oralmente.
Ese desconocimiento, sostiene, puede tener consecuencias mucho más graves que un simple prejuicio social y convertirse en una forma de violencia institucional.
Lozano relata que Abril había acudido desde pequeña a consultas médicas y denuncia que quienes la atendían tendían a dirigirse a su padrastro en lugar de tratar de comunicarse directamente con ella.
«Hay una violencia institucional consentida, permitida y perpetuada», afirma la directora, para quien una de las ideas fundamentales de la película puede resumirse en una petición aparentemente sencilla: «Mira a las personas».
Abril utiliza un sistema de comunicación aumentativa y, según Lozano, fue decisivo que cuando consiguió pedir ayuda encontrara al otro lado a una abogada dispuesta a escucharla y actuar.
«Si hubiera encontrado al otro lado del teléfono a otra persona diferente, nunca jamás la hubieran rescatado», sostiene.
El foco también en quien consumeLa directora mantiene además en este largometraje una línea presente en trabajos anteriores, como es no concentrar toda la narración en las víctimas, sino dirigir también la mirada hacia los victimarios y hacia quienes sostienen la explotación mediante la demanda de prostitución.
«Esto existe porque hay hombres que consumen sexo de pago», afirma Lozano, quien lamenta que a veces se produzca una revictimización mientras quienes se benefician de esa explotación permanecen fuera de plano.
También reclama avances políticos frente a la trata y denuncia que la ley integral destinada a combatirla continúe olvidada en un cajón pese a que en la última década ha habido gobiernos tanto del Partido Popular como del PSOE.
Para Lozano, no se trata únicamente de «un tema de mujeres», sino de una vulneración de derechos humanos y de decidir «en qué mundo queremos vivir».
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