Santa Cruz de Tenerife, 27 oct (EFE).
– La Audiencia de Santa Cruz de Tenerife ha condenado a 37 años y ocho meses de cárcel y a pagar 195.
000 euros a un hombre declarado culpable por un jurado popular de acabar con la vida de su cuñado y herir y amenazar a su esposa en noviembre de 2022 en la localidad de Fonsalía, en Guía de Isora.
De estas penas, 20 años se corresponden al asesinato con alevosía del que fue víctima el joven, 14 por el intento de acabar con la vida de su esposa y 3 años y ocho meses por las dos amenazas que sufrió ésta.
En cuanto a las indemnizaciones, 150.
000 euros los cobrarían los familiares del fallecido y 45.
000 su exesposa, de los que 20.
000 se corresponden a las lesiones físicas, tiempo de curación y secuelas y 25.
000 por los daños sociológicos.
El jurado popular no aceptó en su veredicto los atenuantes pedidos por la defensa de haber actuado bajo los efectos de un brote psicótico y por el contrario considera que lo hizo con alevosía.
Igualmente, descartó que en vez de asesinato se pueda hablar de homicidio involuntario y que en lugar de agredir a su esposa, se trató de un delito de lesiones, como pedía el letrado del procesado.
Tras conocer este martes el fallo judicial, el abogado de la defensa ha anunciado la presentación de un recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Canarias (TSJC), al detectar algunos extremos del veredicto que considera cuestionables, como la existencia de un supuesto vídeo en el que lleva un objeto punzante.
El crimen tuvo lugar el 27 de noviembre de 2022 cuando el hombre entró por la ventana del garaje en el que vivía su cuñado y se había refugiado su esposa tras haber mantenido días antes un altercado en el restaurante en el que trabajaba ella y en la guagua que los llevaba al domicilio de ambos.
Entonces habría insultado a los compañeros de trabajo y amenazado a la mujer para que no mirara a los hombres, todo ello movido por los celos, según determinó el Jurado.
Tras consumarse el asesinato frente al garaje, el procesado huyó del lugar en un taxi a Playa de Las Américas y de ahí cogió un avión a Gran Canaria para volver al día siguiente, cuando fue detenido y llevado a los calabozos.
En el momento en el que iba a declarar, la Guardia Civil decidió llevarlo al Hospital de La Candelaria al apreciar que actuaba de forma extraña, de manera que se le diagnosticó un brote psicótico que según el médico que lo atendió no fue simulado.
El Jurado, sin embargo, no cree que este estado mental le hubiese impedido saber que estaba cometiendo un delito cuando acabó con la vida de su familiar y causó heridas a su esposa.
También descartó sus explicaciones que de ambos le robaban, que oía continuos susurros riéndose de él porque había sido violado, que fue al garaje a recoger la llave del mismo, no sabía que su mujer estaba durmiendo allí, que el cuchillo usado era propiedad de su cuñado y que intentó socorrerlo tras el ataque.
La Fiscalía pedía inicialmente 44 años de prisión por dos delitos de amenazas, intento de asesinar a su mujer y acabar con la vida del hermano de ésta, y el pago de una indemnización de 245.
000 euros a su esposa y a familiares del fallecido.
La acusación particular se adhirió a esta petición y retiró la solicitud de prisión permanente revisable mientras que la defensa solicitaba la libre absolución o como alternativas que no estaba en sus cabales y que no fue un asesinato sino un homicidio y lesiones en vez de intentar acabar con la vida de la mujer, por lo que la pena se habría reducido a alrededor de 10 años.
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