Las Palmas de Gran Canaria, 26 oct (EFE).
– Las Palmas de Gran Canaria reivindicará en la Noche de Finados la empatía y solidaridad como parte de la identidad isleña con una representación teatralizada de ‘La Parida’, una costumbre extendida en el archipiélago siglos atrás, cuando familiares y vecinos acompañaban durante nueve noches a las madres y a recién nacidos para proteger sus cuerpos y almas antes de ser bautizados.
La representación, en la que participará una quincena de actores y actrices, se celebrará en la Alameda de Colón como antesala del tradicional Concierto de Finados que el grupo folclórico Los Gofiones ofrecerá el próximo 31 de octubre en la plaza de Santa Ana, según ha explicado este lunes el director del Instituto Canario de las Tradiciones, David Naranjo.
El Instituto Canario de las Tradiciones ha organizado esta propuesta teatral con el objetivo de rememorar la «historia chica» de su tierra y hacer perdurar los valores humanos que reflejan ciertos usos ya desaparecidos entre la sociedad de la capital isleña.
El concejal de Cultura de Las Palmas de Gran Canaria, Josué Íñiguez, ha señalado que la iniciativa pretende que «las personas, jóvenes y mayores, sean capaces de mirarse en el espejo del pasado y reconocer esos lazos de amor, fraternidad y buena vecindad».
Iñíguez ha explicado que la tradición consistía en acompañar durante nueve noches a la madre y al bebé hasta que el recién nacido pudiera ser bautizado, de acuerdo con las costumbres de la época.
La alcaldesa de la ciudad, Carolina Darias, y el edil de Cultura han destacado también la colaboración del Instituto Canario de las Tradiciones, que participa por cuarto año consecutivo en la programación municipal de la Noche de Finados, con el propósito de que Halloween no entierre las costumbres singulares de la población de las islas.
Naranjo ha indicado que documentos históricos de la Inquisición española de los siglos XVIII y XIX hacen referencia a prácticas vinculadas con el ritual de ‘La Parida’, aludiendo tanto a su carácter de conjuración mágica contra poderes oscuros de origen diabólico como al ambiente que las rodeaban.
El director del Instituto Canario de las Tradiciones ha añadido que estas reuniones daban también pie a los jóvenes para aprovechar el encuentro para establecer relaciones amorosas.
Asimismo, ha recalcado que el espectáculo remite además a problemas de épocas pasadas «en los que la mortalidad infantil era un azote, era uno de esos grandes caballos de batalla» que debían enfrentar los pobladores de Canarias porque «estaba a la orden del día».
Y ha aludido a la convicción en esa época de que, cuando un bebé fallecía antes de llegar a ser bautizado, «estaba el demonio detrás».
«Lógicamente, para una población en la que la educación brillaba por su ausencia, todos esos males estaban relacionados con las almas errantes, las brujas, el maligno, el que no se podía nombrar», ha señalado.
Tanto el director del Instituto Canario de las Tradiciones como Íñiguez han destacado que la tradición de ‘La Parida’ representa una expresión de solidaridad entre los habitantes de Canarias, que se ayudaban mutuamente para afrontar las carencias y dificultades.
«Frente a la sanidad, que no estaba presente, sí lo estaban los vecinos y las vecinas, los amigos y las amigas y familiares que, durante esas nueve noches, no dejaban de encender velas y de acompañar», ha concluido Naranjo.
EFEcms/mrgz
