Santa Cruz de Tenerife, 22 oct (EFE).
– La Audiencia Provincia de Santa Cruz de Tenerife ha condenado a 13,5 años de cárcel y a pagar 40.
000 euros por daños morales a un hombre acusado de un delito continuado de agresión del que fue víctima la hija de su entonces pareja, que en aquellos momentos tenía 14 años y con las que convivía en La Gomera.
Una vez salga de prisión si la condena es firme, el procesado permanecerá cinco años en libertad vigilada sin poder acercarse a menos de medio kilómetro de la víctima ni comunicarse con ella ni desempeñar cualquier profesión relacionada con menores o ejercer la patria potestad.
La Fiscalía solicitaba una pena de 15 años de cárcel y el pago de 70.
000 euros mientras que la acusación particular pedía que la indemnización se elevara a 85.
000 euros.
La defensa negó parcialmente los hechos y aceptaba que como mucho se le impusieran dos años de prisión y el pago se limitara a los 10.
000 euros al tenerse en cuenta la atenuante de confesión voluntaria.
El Tribunal cree probado que el procesado durante los meses de abril y mayo de 2025 mientras residía junto con su pareja y la niña aprovechaba cuando su madre no estaba en la casa y que se había convertido en la figura paterna, para llevar a cabo los abusos.
En este caso se considera que el testimonio de la joven ha sido suficiente para imponer la condena al considerar acreditado “plenamente” que el hombre levó a cabo las mencionadas conductas, siendo consciente de que la niña era menor, al haber sido su relato siempre básicamente igual y no existir intención de hacer daño al procesado.
En sede judicial, el hombre llegó a reconocer la práctica totalidad de las acusaciones pero se descarta que hubiese empleado la fuerza, amenazas y que la aparición de un hematoma en el brazo no está probado que se debiera a que la agarró para abusar de ella.
Todo salió a la luz cuando la madre por esas fechas percibió un cambio de actitud en la hija que se mostraba menos cercana y comunicativa, y también porque la menor se lo había contado a un amigo quien a su vez se lo trasladó a ella.
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