Santa Cruz de Tenerife, 21 oct (EFE).
– El catedrático Eduardo Parra ha defendido este miércoles la necesidad de avanzar hacia un modelo turístico regenerativo que mejore la vida de las comunidades y distribuya de forma más justa el valor generado por la actividad, frente a un concepto de sostenibilidad que, pese al aumento de las publicaciones científicas, ha tenido una transformación práctica limitada.
Parra ha expuesto esta reflexión en un seminario de Campus América, organizado por la Universidad de La Laguna (ULL), en el que ha analizado la evolución del concepto de sostenibilidad en las publicaciones científicas de los últimos veinte años y su relación con el turismo.
«La sostenibilidad sigue siendo un concepto central, pero lo cierto es que la transformación real se ha demostrado limitada», ha señalado el experto, quien considera que la investigación ha aumentado en volumen sin lograr superar determinados obstáculos metodológicos y conceptuales ni traducir suficientemente sus conclusiones en cambios para las comunidades.
El catedrático ha planteado que la sostenibilidad debe ir más allá de la eficiencia ambiental para incorporar la justicia social, la distribución de los beneficios y la capacidad de los territorios para absorber la presión turística.
Para explicar las dificultades que frenan ese cambio, Parra ha recurrido al denominado Marco de Inercia Estructural (MIE), que trata de explicar por qué la investigación reproduce conocimientos incrementales sin avanzar hacia nuevos paradigmas.
Este marco identifica cuatro obstáculos: las limitaciones de la gestión para transformar el sistema; el estrechamiento del concepto de sostenibilidad, reducido en ocasiones a su dimensión ambiental; la homogeneidad metodológica, que condiciona las preguntas de investigación, y la limitada interdisciplinariedad para abordar problemas socioecológicos.
«Se ha producido un desequilibrio entre flujos, capacidad, distribución y legitimidad», ha afirmado Parra, quien considera que la presión turística se convierte en un problema cuando el territorio pierde capacidad para absorberla.
Siete propuestas para cambiar el modeloPara romper esta inercia, el catedrático ha planteado siete ámbitos de actuación: el turismo regenerativo, la digitalización orientada a un propósito, la justicia territorial, la economía circular, la resiliencia climática, el futuro del empleo y la gobernanza ética.
Entre los retos señalados figuran la adaptación al calor, la escasez de agua y los incendios, así como la calidad del empleo turístico, las competencias digitales y ecológicas y la colaboración entre personas e inteligencia artificial.
Parra ha contrapuesto dos escenarios de futuro: uno de inercia sostenible, con más datos y eficiencia, pero sin cambios en la estructura del modelo turístico, y otro de transformación sistémica, basado en la regeneración, la integración de las comunidades y la resiliencia climática.
El investigador también ha planteado qué indicadores deberían utilizarse en 2030 o 2035 para evaluar el desarrollo turístico, entre ellos el bienestar de los residentes, la accesibilidad a la vivienda, la biodiversidad, el estrés hídrico y la retención local del valor generado.
«Se trata de sostener y regenerar los lugares donde se hace el turismo, no solo de mantenerlo, sino de conectarlo con nuestros valores», ha concluido.
El seminario se desarrolla en formato híbrido y cuenta también con la participación de la profesora ecuatoriana Leydy Cevallos y la doctora serbia Irena Travar.
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