El hombre acusado de matar al hermano de su expareja dice que fue «una desgracia»

Santa Cruz de Tenerife, 6 oct (EFE).

– El acusado de haber acabado con la vida del hermano de su expareja, ha declarado hoy en el juicio con jurado popular que se sigue en su contra en la Audiencia Provincial de Santa Cruz de Tenerife, que no es un asesino y que lo ocurrido aquella noche «fue una desgracia, un accidente».

Los hechos que ahora se juzgan ocurrieron el 27 de noviembre de 2022 en Fuensalía, en el municipio de Guía de Isora, cuando la víctima mortal intentó proteger a su hermana, que se había mudado con él huyendo de su expareja.

Según el procesado, había decidido acabar la relación con su expareja porque «alguien me estaba haciendo daño, me susurraba en el oído» además de alegar que le habían robado 300 euros pero sin especificar quién había sido.

Justifica que aquella noche se desplazara hasta el garaje en el que se había refugiado su mujer con el hermano porque el propietario, que era amigo suyo, le había pedido las llaves y al no contestar nadie a la puerta entró por la ventana, momento en el que se le cayó el móvil y un cuchillo que llevaba siempre.

Ha dicho que la agresión se produjo en medio del forcejeo, de forma fortuita cuando entró en el garaje y su cuñado cogió un cuchillo de grandes dimensiones que tenía debajo de la almohada para defenderse y en medio de esta pelea habrían resultado heridos la víctima, su exmujer y él mismo.

Cuando el fallecido le dijo que estaba herido, intentó ayudarle y fue entonces cuando los vecinos llamaron a la Policía y le entró el pánico y huyó, según ha relatado en la sesión de hoy.

Ha añadido que tras el percance primero marchó a los alrededores, regresó e intentó ayudar al herido y luego fue a Playa de Las Américas en un taxi para a continuación coger un avión a Gran Canaria de donde regresó un día después momento en el que fue detenido por la Guardia Civil.

Cuando iba a ser interrogado en el cuartelillo fue llevado al Hospital de La Candelaria al sospechar los agentes que estaba sufriendo un brote psicótico que él explica como un “sueño recurrente” en el que le están haciendo daño, lo violan y no puede defenderse o “una pesadilla psiquiátrica” y fue en el recinto sanitario donde le administraron un tratamiento.

El altercado que había tenido lugar dos días antes en el restaurante en el que trabajaba ella lo ha justificado porque la relación ya estaba deteriorada y fue a pedirle que le devolviera las llaves de la casa pero niega rotundamente que la hubiese amenazado o insultado a nadie.

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