Santa Cruz de Tenerife, 11 sep (EFE).
– La Audiencia de Santa Cruz de Tenerife ha absuelto a un joven acusado por una amiga suya de haberla agredido sexualmente durante los carnavales de 2024 en el entorno de la plaza de España, dado que el testimonio de la denunciante presenta “ciertas divergencias” y no es persistente en aspectos concretos sobre cómo fueron los hechos.
El informe psicológico que evaluó posibles daños y secuelas concluye que la mujer presentaba una sintomatología que podía ser compatible con su denuncia pero detecta una tendencia a magnificar su posible perturbación e inclinación a quejarse y ser autocompasiva.
Esta actitud podría tener su origen en una extrema vulnerabilidad generada por lo denunciado, aunque los autores del informe matizan que tan sólo se trata de una posibilidad.
El testimonio de los testigos no permite confirmar lo que realmente pasó entre acusado y denunciante cuando estaban a solas.
En definitiva, la Audiencia considera que hay “dudas razonables” sobre la dinámica de los hechos, dado que la declaración de la joven es la única prueba de cargo y en este caso ve deficiente el parámetro de persistencia y el de corroboración, por lo que ante las dudas el Tribunal opta por situarse a favor del reo.
La Fiscalía pedía 6 años de cárcel y pago de 13.
000 euros, que la acusación particular elevaba a 50.
000, mientras que el acusado mantuvo su inocencia, aseguró que las relaciones fueron consentidas y que lo había denunciado por despecho dado que no quería comprometerse y aquella noche le dijo que se iba a marchar de la isla.
Antes de la pandemia formaban parte del mismo grupo de amigos pero luego dejaron de verse porque él trabajó en el extranjero y en Mallorca hasta los carnavales, cuando ella le mandó mensajes a través de las redes para quedar aquella noche.
El acusado asegura que la joven estuvo obsesionada con él durante los cuatro años en los que no se vieron y que ella accedía constantemente a sus redes sociales.
Los testigos recordaron que tras encontrarse sobre la una de la mañana, ambos comenzaron a bailar y a besarse hasta que se fueron solos, según ella para hacer sus necesidades, que siempre dejó clara su negativa y que al ponerse de cuclillas para orinar él la empujó, violó y luego la obligó a hacerle una felación.
Los amigos recordaron que al volver ella estaba triste y había “cambiado de cara”, no habló de la supuesta agresión hasta el día siguiente, cuando puso una denuncia, luego se sometió a un examen psicológico y desde entonces sufre ansiedad, llora y tiene problemas para mantener relaciones porque recuerda lo ocurrido.
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