Las Palmas de Gran Canaria, 30 jun (EFE).
– El entrenador de un club de voleibol de Gran Canaria acusado de hacer tocamientos y haber violado a una jugadora menor de edad, entre los meses de marzo y junio de 2022, ha negado los hechos este martes ante la Audiencia de Las Palmas y ha mantenido que entre ellos solo hubo una relación de amistad.
En la segunda sesión del juicio contra el procesado, de nacionalidad portuguesa, R.
M.
F.
S.
F, éste ha afirmado al tribunal que «nunca tocó» a la jugadora que con 16 años fue fichada por un equipo de Gran Canaria, si bien ha admitido que ella se quedaba a dormir con frecuencia en su casa porque era la que «insistía» y que sus padres lo sabían, y ha recalcado que «nunca ocurrió nada cuando se acostaban en la cama».
Además, ha dicho no recordar los mensajes que le envió al teléfono móvil de la jugadora en los que le decía «Básicamente una violación, sé que tú no querías» o «Pienso más con la polla que con la cabeza».
Sobre otro de los mensajes que mandó a la menor en el que le puntualizaba que entre ellos había 10 años de edad de diferencia, que él era entrenador, que sabía que ella tenía novio y que él era el primero en sentirse mal, ha explicado que obedeció a que se iban a separar porque los dos ya dejaban la isla.
El mensaje «Dejamos de hacer eso, yo te prometo que no toco en esas partes» hallado también en el teléfono móvil del acusado y que mandó a la menor se refería a asuntos de amistad, no de tipo sexual, ha indicado el acusado, quien ha manifestado que las conversaciones de ese contenido que mantuvo con ella eran en tono de broma.
Además, el acusado ha señalado que la menor se sentía agradecida del apoyo que le dio en la isla y ha detallado que solo la entrenó una semana tras ficharla para que jugara en el mismo club pero en un equipo superior, y ha recalcado que «ayudaba a todas las jugadoras» no sólo a ella.
En esta sesión también han declarado como peritos la trabajadora social y la psicóloga que han atendido durante más de un año y medio a la víctima, tras denunciar los hechos la madre del amigo al que se los reveló, y han ratificado su informe en el que aprecian que las secuelas que presenta son coherentes con su relato en relación a los tocamientos y la violación que refiere.
Los médicos forenses que entrevistaron a la víctima también han ratificado su informe ante el tribunal y han hecho hincapié en «la situación de poder» del acusado frente a la menor, ya que era la «única persona de su confianza» en Gran Canaria.
Han abundado en la credibilidad del relato de los hechos de la menor, su persistencia, y en el sentimiento de culpa que le generaron, y sobre todo han recalcado su situación de vulnerabilidad y que la «distorsión cognitiva» que presentaba le hacían normalizar situaciones.
La fiscal, Cristina Coterón, y el abogado de la acusación particular no han creído la versión ofrecida por el acusado y han considerado abundante la prueba practicada contra el procesado, por lo que han mantenido la petición de condena de 12 años de prisión por un delito continuado de agresión sexual.
El acusado se «aprovechó de la extrema vulnerabilidad de la menor en la isla» para «seducirla» y mantuvo una relación «asimétrica» con la menor a la que creó una «situación de dependencia», ha alegado la fiscal.
Asimismo, ha calificado de «sospechoso» su fichaje al entender que no respondió a rendimientos deportivos.
El abogado de la defensa, sin embargo, ha pedido la absolución de su cliente y, frente a lo expuestos por las acusaciones, ha sostenido que el relato ofrecido por la víctima ha sido «construido» tras la denuncia, está «contaminado» y carece de «corroboración periférica».
Además, hay una «indeterminación en la fecha» que impide rebatir una acusación tan grave como la de la violación, no se sabe cuándo ocurrió, ha destacado el letrado, que también ha impugnado el informe forense por considerarlo «incompleto, sesgado e interesado» y «carecer de valor probatorio» al no haber evaluado toda la información que consta en la causa referidas a las conversaciones, cartas y vídeos existentes que se intercambiaron su cliente y la menor.
A juicio del abogado de la defensa, se ha tratado de un «procedimiento dirigido».
EFEcda/mrgz
