Santa Cruz de Tenerife, 2 jun (EFE).
– Una mujer, que llegó en patera a la isla de El Hierro con una niña de dos años, y a la Fiscalía acusa de favorecer la inmigración irregular, ha alegado este martes en el juicio celebrado en la Audiencia Provincial, que aunque no es la madre biológica de la niña, sí le une un fuerte vínculo.
La mujer alegó al llegar a la isla en julio de 2024 que la niña era su hija pero las pruebas de ADN lo descartaron y posteriormente afirmó que era una sobrina política, dado que su madrastra antes del matrimonio con su padre tuvo una hija y ésta a su vez es madre de la menor, motivo por el que no hay vínculos biológicos.
La procesada aportó una documentación obtenida tras la muerte de su progenitor en la que se venía a certificar que su hermanastra, se la cedía en adopción y también se exhibieron fotografías y videos para demostrar el vínculo que existió entre ellas desde su nacimiento.
La monitora del centro de acogida en el que estuvieron las dos durante los primeros meses intervino en el juicio para ratificar que nunca tuvieron duda de la mujer se comportó siempre como su madre y que cuando las separaron se deprimió, no quería comer, estaba llorando continuamente y sólo quería recuperarla.
“Todo esto nos ha sorprendido porque ambas tenían una relación fantástica, la menor la llamaba mamá y para ella era su niña, sentían locura la una por la otra.
A la hija le brillaban los ojos cuando la veía, jamás tuvimos duda de la unión que tenían”, ha afirmado.
Los policías nacionales que intervinieron indicaron que cuando vieron que la menor estaba acompañada de una mujer que decía ser su madre le realizaron las pruebas biológicas y los resultados fueron negativos.
Declaró un agente que en los últimos tiempos se ha producido una nueva modalidad en la migración irregular que consiste en mujeres u hombres que aseguran ser padres de menores y de esta manera conseguir regularizar su situación de una manera más rápida y fácil.
En estos casos se puede tratar de un triple delito, usurpación de estado civil, poner en riesgo la vida de una menor y promover la migración irregular.
La acusada ha declarado que la madre biológica de la niña era su hermanastra pero que ella la había cuidado siempre y que en su momento aceptó que la adoptara, una costumbre que es un tanto habitual en Guinea y que todos ellos convivieron durante cinco años hasta que murió su padre.
Ha justificado que en su momento declaró ante el juez que era la madre biológica porque “tenía miedo” y ha señalado que su intención al traer a la niña a España era evitar que sufriera algunas prácticas de las que son víctimas las mujeres en su país y darle una vida mejor.
En el turno de última palabra añadió que en estos momentos lo único que quiere es volver a reunirse con la niña.
En sus conclusiones finales, el fiscal mantuvo en su petición de imponer cinco años de cárcel con el agravante de peligrosidad por haber traído a la menor una patera sin medidas de seguridad y ha insistido en que no hay pruebas de que existan vínculos entre ellas ni de que hubiese una adopción formal.
La defensa por el contrario ha alegado la inocencia de la mujer y ha incidido en los fuertes vínculos que existían entre ambas, ratificados por las palabras de la monitora del centro de acogida, el documento de adopción aportado, las fotografías y videos exhibidos en la Sala.
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